“El Tetra Esquel”

Deporte con identidad – Entrevista exclusiva.
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Calaverita: ¿Tetra, Cómo te sentís a días de la competencia?
Tetra: bastante acartonado, como de costumbre.

Calaverita: ¿Dónde nació tu amor por el deporte?
Tetra: Muchos creen que en Ginebra, Suiza, pero en realidad fue hace ya medio siglo en Cajón de Ginebra Chico City.

Calaverita: ¿cómo la inventaste y en qué consiste esta competencia?
Tetra: La verdad la inventé de pedo, mientras montaba un Toro Viejo. La competencia consiste en cuatro disciplinas deportivas:
1) Descenso de esquí sobre espuma en la Hoya de Fernet
2) Bicicleta a campo traviesa con un vodka con hielo en la mano.
3) Remo con kayak en laguna Whiskymanco.
4) Carrera a pie desde Moe Bar hasta Raíces, pasando por el Bodegón.

Calaverita: ¿Qué hay de cierto que intentan un boicot contra el Tetra?
Tetra: Si, son Carlitos Miguenss, Damian Villanueva, Mario Lincan, estos que andan medio cebados y que me quieren agarrar para hacerme una malteada ya que se les subió la espuma a la cabeza y no se bancan que el Tetra les quite popularidad.

Calaverita: ¿Es verdad que pensas incorporar el skate y donde se realizaría?
Tetra: Absolutamente, ya lo estuvimos hablando con Nicolás Agustín Hernández, Nicolas Kohler y Román Massacese a partir del año que viene el Tetra contará con el skateboard entre sus disciplinas y se va a practicar en el bowl municipal lleno de clericó.

Calaverita: Unas palabras de aliento para el pueblo de Esquel.
Tetra: Salú.

* Dedicado con cariño, repeto y admiración a German Cesar Roberts, Rodrigo Victor Mateos, Jorge Goner, Fabio Di Nunzio y a todos los que llevan adelante este maravilloso evento deportivo de nivel internacional en nuestra ciudad.

Calaverita Mateos (Esquel)
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“El reloj de la esquina de la Bolsa de Ski” (Leyenda patagónica)

– Dedicada al Flaco Bourbon –
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Si bien, los ingenieros civiles, los físicos, matemáticos e inspectores de tránsito no lo aseguran, tampoco lo desmienten. Lo cierto es que todos, o al menos la mayoría de los esquelenses sabemos que existe. Incluso somos asiduos usuarios del mismo.
Se trata, si me permiten contarles, de un reloj discreto.
Tallado en madera de alerce milenario, agujas de oro para las horas, plata para los minutos y agujas de cobre que rigen los segundos. Aparentemente sin dueño ni constructor conocido, este engranaje del tiempo se encuentra ubicado en uno de los bordes de la ventana de la esquina de la Bolsa de Ski. Debajo de una baldosa floja que ningún gobierno municipal ha osado arreglar para que este instrumento ancestral siga cumpliendo su amorosa función social.
Además, el querido Flaco Bourbon, era uno de sus custodios y quien lustraba todas las mañanas, antes de abrir la Bolsa, para que los adolescentes supieran el lugar exacto donde se ubicaba la herramienta que buscaban.
Este reloj tenia (tiene) una peculiar característica. Cuando una pareja de adolescentes se besaban por primera vez y sentían el vigor del universo corriendo en sus venas, la pareja en cuestión asistía hasta la esquina de 25 de Mayo y Rivadavia. Disimulados entre una barra de amigos que oficiaban de campana y distracción sentados en el borde de la ventana, la pareja levantaba la baldosa floja, introducía un dedo y detenía el galope de las agujas produciendo una marca de fuego pequeña en ese preciso instante en la planicie donde giran y giran las flechas del tiempo.
De este modo, ese beso primero, quedaba registrado en el misterioso reloj con las iniciales de ambos, perpetuando el Amor hacia el pasado, futuro y cobijando el presente. Luego, el reloj encaraba nuevamente su rustica y eficiente labor en la espera de nuevos aventureros del primer beso. Del primer Amor.
Los historiadores aseguran que hay tantas marcas de fuego como parejas se formaron en Esquel. Otros historiadores menos académicos, aseguran que algunos sinvergüenzas realizaron varias detenciones del tiempo en aquella famosa intersección con la excusa de llevar dos e incluso más novias en una sola tarde.
Hay veces que en la esquina de la Bolsa de Ski, en Esquel, uno puede ver algunos ancianos y ancianas solitarias que se detienen en la esquina por un momento, cierran los ojos y se esfuerzan por escuchar en medio de ruido de bocinas y motores un ruido que les devuelva el sentido de la vida.
Esos viejitos paran en esa esquina para escuchar el Tic Tac del engranaje que les recuerda el primer beso. Que les recuerda el primer Amor. El Tic Tac que nos recuerda que aun, estamos vivos.

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Dos libros online, dos” por Mario Ramon Tomasini

(Radio Nacional Esquel)

Médico, Escritor, entre otras cosas, así podemos empezar esta presentación de la visita de Mario Tomasini a Lo Convenido Nacional Esquel para hablar de la publicación (online) de dos de sus trabajos literarios:
* El Cubo y * El que rige el tiempo y las puertas.

Calaverita Mateos (Esquel)
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