“Calhambre”


Parecías letra muerta
pero volvió la verba mala hecha carne
Hambre
sin carne que mate el hambre
ni matambre pobre que alivie el hambre
eres eso que hace no hombre al hombre
Hambre
duele hasta la carne escucharte
Hambre
cala hambre profundo en el hombre
que ata su hambre con alambre
y sin alarde mata de hambre
al comienzo a pocos, luego al enjambre
indiferencia grande de cobardes
hombres, hambre, carne,
Hambre
vuelve como rumiante e incesante
ese olor de antes
empezó a doler la panza de chicos y grandes
Hambre
para la dignidad del pueblo eres calambre.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Santa Cachucha”


Santa Cachucha, mares de vos, riega a nosotros pecadores, ahora y desde la boca de tu vientre. Arden.
No le pidan sutilezas a estos charcos de tinta a las cuatro menos cuarto de esta borrachera sin anteojos que ya tiene tarjeta roja desde el fondo blanco de un Whisky la Alazana, primera selección, y a este podio de los loosers superstars sólo llegamos con los ojos vendados por ñocorpis memorables, pero con la mesita de luz sequeira de fotos familiares que nos rescaten de la solitaria soledad que nos llueve desde el porvenir.
No recuerdo tu nombre, creo que no me lo quisiste dar para protegerme de la renguera de amores, sólo me dijiste que no iba a hacer falta sacar documentos para cachetear la memoria de una noche tenedor libre de orgasmos y canilla gratis de fantasías, pero me murmuraste al oído que luego de esta biaba le iba a levantar altares y ofrecer rosarios de rezos a Santa Cachucha.
Ahora, en estas noches de cuartos de pensiones baratas y princesas de tetas con andamio, no le puedo sacar viruta a los poemas y los dibujos que antes apilaba como cachetada de locos. Entre masturbación y masturbación, suelo abrir la ventana de los cuartuchos cuando la luna anda sacando pecho y allá donde había un puente, cruza el borde de tu tanga afilada. Donde volaba una solitaria ave migratoria, tintilea el ombligo en la piel de tu pancita noche y que hablar de ese árbol de otoño, tan solo como yo, que en el horizonte parece abrirse de labio en labio citándome poemas soeces y picarescos para cumplir con tu promesa que nunca te olvidaría luego de aquella paliza.
Santa Cachucha, mares de vos, riega a nosotros pecadores, ahora y desde la boca de tu vientre. Arden.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Impacto en los cuerpos de agua”


Qué orgullo siento de vivir en una ciudad con tan inmensa calidad de investigadores, tal el caso de Cris Horak, Lic. en Biología de la Extension Unpsjb Sede Esquel perteneciente al CIEMEP, que estudia el efecto de las actividades agropecuarias en los cuerpos de agua del noroeste del Chubut. Gracias por compartir el conocimiento en Curiosa Mente por Nacional Esquel

Calaverita Mateos (Esquel)
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“India y la semilla de palta”


India y su papi sonríen en sus miradas, con las rodillas llenas de tierra preparan un frasquito con agua y una semilla de palta en el jardín, cuando de repente a unos metros estaciona una camioneta grande, nueva, de la cual baja un señor con cara de poto:

India: Papi ¿por que ta enojado ese señor?
Papi: No se, hija.
India: ¿No le gusta la camioneta?
Papi: Tal vez es demasiado grande y cuesta mucho cuidarla.
India: Ah, muy grande.
Papi: Si, seguro quiere otra más grande.
India: ¿Para qué quiere otra camioneta mas grande?
Papi: Capaz que jamás hizo crecer una semilla de palta.
India: Cuando el árbol sea grande grande ¿vamos a invitar al señor a jugar con nosotros?
Papi: si vos queres, si. Además cuando el árbol sea grande, si lo cuidamos nos va a regalar paltas deliciosas para comer.
India: Entonces el señor también va a comer palta con nosotros.
Papi: Dale…
India: Si, se va a reír y va a jugar y va a comer.
Papi: ¿Y la camioneta del señor?
India: Ay, papi, si come la camioneta el señor le va doler la panza, por eso está enojado el señor.

– colorín colorado esta verdad se ha plantado –

Calaverita Mateos (Esquel)
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