“Patagón”


Increíble visita de Martin Jara y Nahuel Collueque, Grupo Patagon Rio Negro Arg.puel mapu a Nacional Esquel en la previa del Radio Patagón 2018. Increíbles músicos, excelentes personas.
Gracias, Lito Rogelio Calfunao y Mara Argañaraz (Organizadores) por permitir ser un granito de arena en tan importante encuentro.

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Al filo del olvido”

(Dedicado a los Afiladores que aun existen)

El egoísmo de la modernidad ha optado por la sordera voluntaria ante el pedido de auxilio de los antiguos nobles oficios, en vano, las viejas y pesadas tijeras de las abuelas tosen su oxido desde el fondo de un cajón polvoriento.
Algunos jubilados, osados soñadores, suelen sentarse al atardecer en los canteros de las veredas de sus casas. Con la palma de la mano abierta, besando la oreja, gesticulan los últimos esfuerzos para tratar de oír. Quieren escuchar, aunque sea a los lejos, el rumor de aquella melodía inconfundible que precedía a la aparición de la antigua bicicleta dando vuelta a la esquina, pero las manos arrugadas de Quique no se doblegan ante la injusticia. Sostienen tarde tras tarde, semana tras semana y año tras año, el cuchillo que su padre le regaló cuando era niño. Ese objeto que, pese a la inclemencia del tiempo, mantiene su estirpe de caballero en los bravos asados.
Sabe, Quique, que el día menos pensado por la esquina de su cuadra, escuchará primero la canción sin voz, luego el rechinar de unos viejos fierros sostenidos por unas fuertes y rodantes ruedas de bicicleta. Llegará hasta su lado una sombra de antaño afilador, quien tomará el cuchillo de Quique. Le sacará el último y más aguerrido filo en vida.
Cuando ese día llegue, Don Quique sabrá que con el cuchillo afilado, podrá cortar la textura dura del tiempo y montará en las alas de Cronos, quien lo llevará hasta su casita perdida en los fantasmas del recuerdo. Allí, le entregará a su padre el cuchillo reluciente para que corte su atadura con este mundo. El mismo mundo que lo olvidó en su otrora oficio de afilador.
Quique, por fin, no sostendrá un cuchillo en la esquina, sino la armónica de afilador de su padre. Y soplará la melodía que vencerá la garra del olvido de la modernidad, y de la esquina, nuevos afiladores volverán a bicicletear las calles con rumbos nobles.

– Fin

Calaverita Mateos (Esquel)
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“El Cosito”

(Teoría filosófica del Doctor Toto Piegaro)

Harto conocidas son algunas expresiones del acervo cultural argentino, pero tal vez ninguna como el afamado término “Cosito” de uso amplio y plural en nuestra nación, aunque sin especificaciones concretas o aproximadas acerca de las dimensiones, extensiones, espesor o material del cual se compone. Ninguna investigación seria había abordado tan difícil tarea hasta la llegada de un gran Filósofo Juan Carlos Toto Piegaro.
La Patriada lingüística se la debemos al honorable Docente de la Universidad esquelense, Conch Supic, de la Cátedra “¿Cómo mierda se dice eso?” de la carrera de la Facultad “¿Lo Qué?”, quien el año pasado en su conferencia magistral en el aula magna de la Universidad de Oxford dentro del ciclo conferencia debate “The árgeintain spik very good, boló” ante 12.000 personas desglosó el término “Cosito” a través de su etimología, sumado a un análisis filosófico, físico, matemático y religioso sobre este antiguo, popular y anónimo uso del lenguaje. He aquí un tramo de la ponencia en Oxford:

“…El Cosito siempre alcanza con separar el dedo pulgar del índice, dejando entrever un espacio vacío que oscile entre dos a cinco centímetros, toda otra medida ajena a la citada queda excluida de la denominación Cosito…”

Gracias a la hidalguía de Toto Piegaro, podemos ingresar de ahora en mas a cualquier ferretería con la frente en alto, sin vergüenza, esbozando una leve y amable sonrisa y esgrimir en voz alta y pecho inflado para que los parroquianos se anoticien a la voz de:

“Buen día, ando buscando un cosito”

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Academia local del Punk”.


Feliz es poco…me van a tener que sacar estos regalos con la fuerza pública. Gracias Dieggo Fernandez por las dos remeras realizadas por Gráfica Muñiz (Fabian Hernandez) de “7-11” (legendaria banda del Punk esquelense) y la de Fueggo Inmenso (actual banda de Punk, hardcore, reggae, dub).
El Punk me ha educado más que la academia. Gracias Chino!!!!.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Mantra de chapa y palo”


Caen las gotas suicidas, como a morderle los sueños bajo techo a los cuerpos disfrazados de almohadas, sábanas y ronquidos.
No andan con permiso ni vergüenza y, si uno les presta atención, alguna se estrolan contra las ventanas y las paredes, dejando las burbujas de la rabia celestial.
Andan en patota furibunda esta manada de lagrimas paracaidistas sin paracaídas, como buscando levantarnos los parpados de un sopetón, pero ni ellas ni el cielo han comprendido que hace siglos, la ciencia y astucia del hombre, ha creado el techo de zinc y madera, no sólo con el fin útil de protegernos de las inclemencias y las envidias providenciales, sino que las cachetadas de la lluvia al sombrero de chapa y palo de nuestras casas son, si usted me permite este mágico razonamiento, el instrumento musical de un mantra cósmico que nos seduce y zambulle aun más en los distritos oníricos con placer extremo.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
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“El Triciclo del 17 de Octubre”


Lo trajo mi padre de regalo a casa justo aquel glorioso 17 de Octubre, era la moto de los asalariados de la barriada obrera. Tiene los huesos herrumbrados y los manubrios como los cuernos toreando al tiempo que no le da tregua, pero mientras sus patas traseras se confunden entre los yuyos y el barro, la delantera que aun aferra su goma al piso, sostiene con delgados músculos de hierro los pedales que dejaron de ser la pequeña vuelta al mundo que ayudaba a avanzar.
Entre cajas vacías, maderas que serán fuego de algún asado, descansa ciego, con reuma de anhelos, sin que nadie se atreva a dejarlo en la vereda para que el camión de la basura se lo lleve. Tampoco los padres se animan a intentar una resurrección, temen que si vuelve a andar por el patio con sus hijos montados en su lomo, los vientos de una niñez que hace mucho tiempo dobló la esquina para siempre, regrese con la verdad de ayeres de barrio con arboledas, veredas de guardapolvos llenos de polvo, felices, libres y las tardes de chocolatada con pan y manteca para todo el piberío que hoy, poco a poco, lamentablemente, vuelve a sentir que la panza empieza a chillar de hambre.
El viento mueve apenas los fierros del triciclo y el sonido recuerda el lenguaje de las máquinas que salia por las ventanas de las fábricas de aquellos tiempos prósperos, tal vez el triciclo, su sonido, su movilidad, sea una artística revelación, el llamado a una nueva movilidad social.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
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