“El enigma de las Salinas”


Gracias mi caótico, anarco, cumpa y amigo Jorge Oriola (en esos puntos nos encontramos) por invitarme a aportar un granito de arena (y otro de cal) en la presentación de la reedición del libro “El enigma de las Salinas” publicado por Remitentepatagonia en Otto Beer Cerveceria, medios y Periodistas que cubrieron el encuentro, al público presente y a los Músicos Fede Oriola, Martin Gutierrez y Diego Ricotti con quien luego de semejante experiencia tocando el saxo detrás mio ya estamos planificando el “Dúo Soplanuca”.


Calaverita Mateos (Esquel)

www.calaveralma.com.ar

“Soy Otoño”

Soy Otoño
ya que en las hojas secas que se me van, se emancipan los amores que no llegaron al primer beso
Soy Otoño
si ves en el amarillo de mi follaje que quiere imitar la luz de luces del dorado Sol
Soy Otoño
para recordarle a los mortales que Newnton jugó, pensó y nos convidó la gravedad
Soy Otoño
para ser la sonrisa de un niño saltando en el colchón de las hojas que lo sostienen en el brinco alegre
Soy Otoño
por los trazos del pintor que dibuja los marrones y amarillos, que esconden la tristeza de esa mujer que se fue
Soy Otoño
para darle vacaciones al verano que trabajó mucho en el Amor
Soy Otoño
dándole la bienvenida a la nieve y la escarcha que,en la noche del hogar, nos encontrará con un vino junto al fuego
Soy Otoño
cuando los Poetas tienen permiso para dejar que las hojas de sus poemas se desprendan de los libros para ser libres.

– Fin –

* Inspirado en el dibujo de Troche

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

“Ciclo”


Quiero reírme de Buda

Quiero reírme de Jesús

Quiero reírme de Mahoma

Quiero reírme de Jah

Quiero reírme de Alá

Quiero reírme de Pachamama

Quiero reírme de Jehová

Quiero reírme de la ciencia

Quiero reírme de la Humanidad

Quiero reírme del Universo

Quiero reírme del Todo

Quiero reírme de la Nada

Quiero reírme de la Vida

Quiero reírme de la Muerte
Y cuando sea sólo el eco de una Risa, que esa Risa sea la brisa del Big Bang, soplando desde el principio de los principios, la Risa


tallará los Dioses,

tallará la Humanidad

Tallará la Vida

Tallará la Muerte

Tallará la Nada

Tallará el Todo.

Percibir el ciclo de ciclos.

Reír.


– Fin –


Calaverita Mateos (Esquel)

www.calaveralma.com.ar

“Con vos, tiempo sin tiempo”


Te conocí en los años del barrilete

quise caminar con vos en los años del acné

soñé con tus besos en los años de corbata y responsabilidad

vi los últimos atardeceres contigo en los años de peinar canas

regué con lagrimas tu infinito descanso

te cuento esta historia aquí,

hoy,

donde juntos somos tiempo sin tiempo.


– Fin –


Calaverita Mateos (Esquel)

www.calaveralma.com.ar

“La esperanza de la abuela Doña Romana”

(El comercio de la injusticia)

La noche no le dio tregua al traqueteo de la panza, ni el mate cocido logró engañar el estómago de la abuela Ramona, quien mordiéndose los labios para sujetar el llanto, aferrada a la colcha a cuadros que la cubre del frío y de la intemperie disfrazada de injusticia que muerde cada vez más fuerte la dignidad.
El día anterior, un cambalache de funcionarios bien vestidos, camisas metidas dentro del pantalón, cintos ajustados a tono con el ajuste y zapatos tan limpios que hasta el barro no se animó a salpicarle las suelas, se acercaron hasta la reja oxidada, casi caída, de esa casita humilde, sosteniendo las últimas esperanzas en el fondo del barrio olvidado por esos zapatos, esos cinturones, esas camisas y esos cuerpos pulcramente higienizados . Sin mediar beso, ni una mano estirada a Doña Ramona, le anunciaban que debían proceder a cortar la energía eléctrica, el gas, y retirar la antena satelital, tal vez el último lujo que poseían, debido a que esa locación hace meses no abona las facturas correspondientes a las empresas trasnacionales que brindan y comercializan dichos servicios. La Abuela, con su nietito de tres años, moquiento, con la ropa más grande que su cuerpito flaco, abrazado a las varices de las piernas trabajadoras, le ruega a los funcionarios que tengan piedad, su hija, la madre del niño, trabaja toda la noche y casi todo el día para poder sostener la escuela del pequeño (no se anima a contarles que ella es prostituta, expulsada del mercado laboral); pero los funcionarios alegan que la energía cuesta mucho y hay que pagarla, mientras se retiran mordiendo un alfajor triple, cuyo papel es arrojado en la vereda de la casita de Doña Ramona.
Sale el sol, metiéndole codazos a la fresca, la abuela calienta el agua en el tarro de leche nido viejo, roído por la pobreza, sobre una improvisada parrilla con un fuego hecho de maderitas y cartones recogidos en la calle, con el saquito de mate cocido usado por tercera vez, calienta un pan duro que ya ha olvidado hace tiempo la compañía de la manteca y el dulce y le dice que es mejor así, como tostadas. Ella no bebe mate cocido, dice (miente) que ya había desayunado antes que el pequeño se despertara. Lo viste, acomoda su mochilita con los escasos útiles que le donaron en el merendero del barrio, salen a la calle justo cuando la madre entra, regresa de la noche, ocultando uno de los costados del rostro para que su hijo no vea los golpes recibidos por un violento en un auto lujoso, en la noche, tal vez muy parecido al que decide, violentamente, desde una oficina calefaccionada que hay que cortar la luz a una familia (número en un papel) porque no pagan lo que hay que pagar. Se saludan los tres, la madre esfuerza una sonrisa para su hijo, mientras le besa la frente y le acomoda el pelo.
La abuela deja a su nieto en la puerta de la escuela y camina hasta la placita de la esquina, se sienta en un banco donde también hay un gato, las palomas ni siquiera arriesgan acercarse a buscar migas de pan duro. Por un momento, Ramona piensa en quitarse la vida, creyendo que es un lastre para su hija, una frustración para su nieto a quien no le puede regalar ni un chupetín, pero inmediatamente el maullido del gato la despierta de esa pesadilla y respira hondo, acomoda sus pilchas viejas y mirando sin mirar el todo de la nada, apretando sus manitos dibujadas de arrugas dignas, una brisa de esperanza le susurra que aquellas camisas pulcras, esos cinturones ajustados como el ajuste que comercializan para reproducir la pobreza y esos zapatos que no saben de barrio, de trabajo ni de hambre, tienen fecha de vencimiento, la dignidad y la justicia comienza a encontrar fisuras en la roca de la desigualdad, mientras una imagen, casi una foto del futuro cercano, de su nieto tomando un cacao, comiendo un suculento pan con dulce y mirando a su madre que lo llevará en colectivo a la escuela para luego seguir para su trabajo, de día, en un mercado de barrio como cajera y se ve, también, ella misma, Doña Ramona, tejiendo pulóveres para su nieto antes de la llegada del invierno que ya no les rasguñará más la felicidad.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel) 
www.calaveralma.com.ar

“Esta noche se re(be)vela el enigma”

Esta noche a las 20 horas arrimate a Otto Beer Cerveceria a la presentación del libro “El enigma de las salinas” de Jorge Oriola, publicado por Remitentepatagonia y, serán parte más que importante de la noche, dos músicos enormes a quienes no voy a nombrar para que Fede Oriola y Diego Ricotti no digan que soy buchón.
Agradezco la invitación de Jorge Oriola, un honor ser parte de esta maravillosa noche donde me tocará la tarea de acomodar los micrófonos y cambiar el agua de las palanganas de los asistentes, que podrán sumergir sus extremidades inferiores en ellas para relajarse, escuchar y realizar preguntas al Escritor.

* Auspicia: sistemas de sonidos “Dalesio” para una mejor escucha en la intimidad de tu ducha.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar