“India y la semilla de palta”


India y su papi sonríen en sus miradas, con las rodillas llenas de tierra preparan un frasquito con agua y una semilla de palta en el jardín, cuando de repente a unos metros estaciona una camioneta grande, nueva, de la cual baja un señor con cara de poto:

India: Papi ¿por que ta enojado ese señor?
Papi: No se, hija.
India: ¿No le gusta la camioneta?
Papi: Tal vez es demasiado grande y cuesta mucho cuidarla.
India: Ah, muy grande.
Papi: Si, seguro quiere otra más grande.
India: ¿Para qué quiere otra camioneta mas grande?
Papi: Capaz que jamás hizo crecer una semilla de palta.
India: Cuando el árbol sea grande grande ¿vamos a invitar al señor a jugar con nosotros?
Papi: si vos queres, si. Además cuando el árbol sea grande, si lo cuidamos nos va a regalar paltas deliciosas para comer.
India: Entonces el señor también va a comer palta con nosotros.
Papi: Dale…
India: Si, se va a reír y va a jugar y va a comer.
Papi: ¿Y la camioneta del señor?
India: Ay, papi, si come la camioneta el señor le va doler la panza, por eso está enojado el señor.

– colorín colorado esta verdad se ha plantado –

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Ronroneos del corazón”


Cuando me llueve melancolía en las pestañas, tu ausencia anda jugando con el ovillo de mis sentires. Te llevaste la punta del hilo hasta donde el horizonte borroso y anónimo, dejando la ventana de mis pretensiones sin cortinas ni persianas.
No me gustan las lágrimas que andan funcionando con bypass, pero aún andan ronroneando tus labios en la pampa de esta almohada, que renguea cuando maúllan tus ganas de querer acomodarte, nuevamente, en el almohadoncito de las copas llenas y las velas prendidas.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Lacagué”

(Diccionario etimológico de la Lengua esquelense para hablar más mejor)

Gracias a el uso coloquial y elegante del témino “Lacagué” por parte de la inventora de curitas para rodillas de cuncuna,
Licenciada Veronica Itt Me vi obligado a transcribir el origen de este termino para que los turistas, empresarios y también las personas, puedan hablar nuestro idioma mucho más mejor.
Todo comienza en Francia, 1930, cuando el fabricante de inodoros “Cose de Trevien”, el francés Michel Letriné, decide expandir su emporio inodoril hacia el continente americano y elije como punto de partida del emprendimiento el pueblo de Esquel.
Una vez instalado con su familia en la bella localidad de la provincia de Chubut, Michel Letriné utiliza un predio a la salida del ejido de la localidad para construir la fábrica de inodoros “Cosé de Trevien” en su versión esquelense “Seco de Vientre”. Con más de 100 trabajadores entre obreros, técnicos, diseñadores y vendedores de quiniela clandestina, la empresa “Seco de Vientre” construye el primer prototipo de inodoro esquelense denominado:

“Este gas viene con caldito”

y lo presenta públicamente en conferencia de prensa y ante una concurrida presencia de público en las escaleras de la iglesia Corazón de Jesús, pero un hecho fortuito heriría a Michel Letriné quien maldiciendo en francés a los cuatro vientos sería resignificado por los esquelenses en una de las expresiones que más nos identifica.
Así lo describe un párrafo del libro “Vieron que los franceses también cagan”, del Dr. Marcelo Sosa quien se encontraba presente en aquel acto histórico:

“…Hacía frío esa mañana de 1939 y la escarcha en la escalera de la iglesia se camuflaba traicionera, cuando de repente vimos a Don Michel Letriné llegar cargando el primer inodoro “Seco de Vientre” junto a sus trabajadores, lo depositaron al flamante objeto en la puerta misma de ingreso al santo edificio con la cruz custodiando el bendito inodoro. Luego de las palabras del Intendente y el Sacerdote le tocó el turno al inventor y emprendedor inodoril quien mostrando las virtudes del novedoso “Cose de Trevien” esquelense, se bajó los pantalones y el calzoncillo de lana para demostrar las bondades y comodidades que prestaba el sanitario, posando las asentaderas en el mismo, pero habiendo olvidado lamentablemente bajar la madera que que separa de la fría cerámica, y fue entonces que al contacto de las nalgas tibias del francés con el frío inodoro, éste gritó con desesperación ante el gran público presente:

“¡¡¡¡Le scarchéeeee!!!!!”

…evidenciando el olvido del ovalo de madera y el frío manifiesto en el culo. Pero los vecinos de Esquel, mientras aplaudían desaforados al son del grito de Michel Letriné, creyeron escuchar en la expresión del empresario francés la alusión a la primera cagada efectuada en el inodoro esquelense, traduciéndolo al popular “¡¡¡La Cagué!!!”…”.

De este modo es que llega hasta nuestros días una de las expresiones más representativas de nuestro pueblo, que más allá de haber nacido en la voz de un francés, la cultura popular se la apropió y le otorgó su propio significado y utilización que atraviesa generaciones y es un engranaje más de nuestro riquísimo y elegante vocabulario coloquial que nos permitirá hablar mucho más mejor que la mierda. Ejemplo:

* Partido entre solteros y casados en la cancha de Ceferino. Bolsa e’Mondongo, delantero de los casados entra beodo a la cancha y encara para el lado contrario al arco de los adversarios, es decir contra su propio arco, mientras su compañero, Poca Soda le advierte:

– Bolsa e’Mondongo: ¡Miren, chasumá, no me para nadie!
– Poca Soda: ¡Pará, chatupí, tas corriendo pal otro lau!
– Bolsa e’Mondongo: ¿Qué decí? miren este golazo…
– Poca Soda: pateaste nomá…
– Bolsa e’Mondongo: ¡Goooooool al ángulo!
– Poca Soda: No, bolú, ese es nuestro arco.
– Bolsa e’Mondongo: Uh, “La Cagué”.

Bien, hasta aquí realizamos una aproximación a los orígenes etimológicos del término esquelense, espero que les sirva de algo, sino la cagué.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Planeta lágrima”


Cuando la nada era la nada y el todo aun no era todo, Hilario, el brujo solitario, lloró una lágrima sola, la gotita salada de ausencias se hizo tierra y agua.
De aquella bolita loca nacieron los seres humanos que lloran lágrimas de cómica ironía melancólica, soñando el regreso de Hilario, el brujo solitario, que se olvidó en los desiertos de presencias sus últimas penas.

– Fin –

* Basado en el dibujo del Maestro, Troche​.

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Quiero ser Bombero”


Cada día que pasamos frente a los Bomberos Voluntarios De Esquel, Francisco Novas realiza mil preguntas acerca de sus actividades, hoy se me dio por bajar para que salude al menos a los muchachos. Inmediatamente todos los Bomberos Esquel Cuerpo Activo salieron a saludarlo, a hacerle conocer las herramientas, camiones, funcionamiento, etc. no desde una cuestión formal y protocolar, sino desde la felicidad de alguien que ama lo que hace y lo comparte, en este caso, con un chico. Francisco maravillado.
Sin palabras. Gracias a los Bomberos de Esquel!

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
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“La plaza de los recuerdos”

(Leyenda patagónica)

Aunque los arquitectos, urbanistas, ingenieros y odontòlogos marxistas no han logrado confirmar su empírica existencia, todos en Esquel sabemos que existe o al menos un abuelo, algún tío de amigo nos contó de su existencia.
En el Barrio Ceferino de Esquel existe una plaza diminuta. Unos hablan de de cuatro metros cuadrados, sin embargo algunos tuertos dicen que no mide más de metro y medio. Lo significativo de este espacio recreativo es que cuenta con un solo juego y su emplazamiento varía de acuerdo a la luz del sol, la migración de las bandurrias y el precio del arroz integral. Motivos los nombrados que dificultan una tranquila búsqueda.
Los vecinos más viejos del Ceferino dicen que el columpio es modesto. Construido con madera de alerce y en lugar de cadenas posee hilos fuertes trenzados hechos de fibra de achicoria.
Los libros de historia ningunean la plaza y su columpio, pero quienes defienden el valor ético de la tradición oral, afirman que este juego recreativo aparece siempre frente a los ojos de quienes han olvidado un recuerdo.
El parroquiano olvidadizo suele sentarse en el columpio hamacándose suavemente para ser ayudado enseguida por un viento prudente de la patagonia, que lo empuja hasta una altura tal en concordancia con las latitudes y longitudes ocultas produciendo el ingreso a una dimensión paralela en la cual, una sonriente mara patagonica, recibe a los forasteros del otro plano existencial.
La liebre con lentes y sombrero elegante da la bienvenida a los ludicos buscadores de recuerdos perdidos. Mediante una parla propia de las maras patagonicas conduce al recién llegado hasta una biblioteca diminuta ubicada en el interior de una grosella. Ésta contiene en sus entrañas los recuerdos de todos los humanos ordenados por orden alfabético de atrás para adelante.
Una vez que el forastero dimensional, una vez que recupera su recuerdo, debe dejar una colaboración voluntaria afuera de la grosella, en una cajita. Generalmente, las donaciones son frambuesas, frutillas o caramelos de miel.
De regreso al columpio, el individuo emprenderá el trabajo inverso para volver a la dimensión correspondiente.
Si bien, los abogados, escribanos, profesores de geografías peronistas niegan la existencia de tal plaza y su columpio, un quinielero llamado Don Oscar Curuñanco, dice que este juego existe realmente. Se encuentra ubicado en la ochava de la retina de nuestros ojos y quienes aun no tienen vergüenza de reír y llorar cuando sobreviene un recuerdo, con sólo mover la pupila hacia esa esquina de nuestros ojos, produce la inmediata aparición de la plaza, y en el centro de la misma, el columpio de madera de alerce.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Aquí tenés tu último 4 al hilo”


Si queres ver el último programa del miércoles pasado por Esquel Televisora Color , chequealo, mai fren and mai frenas!
Queridas presencias en el piso, Isabel Parra, Marcos Alejo, Susana Rizzuto y Juan Cruz Lagos…Gracias!!

Es posible 4 al Hilo gracias a un dream team, entre otros, Ariel Lobos, Marina Feldman, Juan Javier Melin, Daniel Iturburu, Brian Danton, Jorge Palma, Sol Ibaldi, Sandra Prestía y lo hace imposible Calaverita Mateos.

Agradecemos a las empresas que acompañan la producción audiovisual local, entre otros; Cervecería Heiskel, Lab Gerosa, Celufran Muebles Celufran Muebles, Laboratorio Gerosa, Remises Néstor, Celufran Muebles Celufran Muebles, Remitentepatagonia.

* Este programa no se enoja ante la llegada de nuevos anunciantes 😜

pd: Instigo al piquete para subir los anteriores programas, pero no voy a decir el nombre del responsable para que mi amigo Ariel Lobos no se enoje…(Cuac)

“Gol del zurdo”


Rosario, tres de la tarde. Faltaban apenas un par de horas para la disertación, como parte y conferencista en un congreso de historia cuya convocatoria conceptual los agrupaba bajo el título “Mitos y leyendas de las grandes historias de amor argentinas”. Si bien la exposición demandaba una concentración acorde a los datos que debería verter frente al público, el Historiador, parado a centímetros de la ventana del hotel, frente al monumento de la bandera en Rosario, fue enguachado por la dinámica de la imagen de unos niños jugando a la pelota en la parte plana del monumento, sobrevino una brisa de memoria que le recorrió la piel, aceleró el corazón y esbozó una sonrisa leve, tierna. Se vio, casi de manera calcada, una tarde en su Rosario natal, cuando era pendejo, en la misma situación que aquellos.
Tarde de frío invierno, las camperas las mochilas y los guardapolvos de la escuela oficiaban de postes de un arco imaginario, mientras se debatían a duelo en un feroz picadito callejero contra los alumnos del legendario colegio rival, el futuro Historiador con la destreza de un armador tradicional, gambeteó a cuatro jugadores, tres flacos rápidos y un retacón pierna de guadaña, al tiempo que iba a pasar al arquero, también, cuando por el rabillo del ojo la vio, era ella, la chica de sus sueños, la alumna del colegio salesiano de Rosario a quien todos los días veía pasar caminando y de la cual estaba absolutamente obnubilado, tal vez enamorado. Lamentablemente el arquero le quitó la pelota por la distracción y el equipo rival acertó un gol con el cual su equipo perdió, sus compañeros lo putearon y se quedó sin el beso soñado de la chica aquella, sólo una mirada, la mirada de siempre, cercana, lejana, cómplice como diciendo estoy aquí, lo sé, sabelo.
Pasaron los años de primaria, se escurrieron los tiempos de secundaria con un desfile de noviecitas en Rosario, pero el espacio vacío, místico, que provee el amor con su misterio, en este hueco que jamás pudo llenarse ni con palabras, ni con abrazos, ni besos, sólo miradas que todo lo decían. El tiempo los empujó a elegir distintos puntos geográficos. Ella ancló en Rosario, el Historiador voló a la Patagonia.
De repente, volvió en si, al acordarse de algunos tramos de la conferencia que debía dar en una hora aproximadamente, pero se entusiasmó con la idea de hacer carne el recuerdo y bajó con los papeles y bártulos para ir hasta la Universidad donde disertaba, no sin antes pegarse un par de pases con los niños en la explanada del monumento a la bandera. Cruzó desde el hotel hasta el lugar donde daban los últimos toques al picadito y les pidió permiso para esbozar algunos tímidos pases junto a ellos, de paso hacia la universidad, cosa que los pibitos aceptaron gustosos. Con algunos años encima, una panza con glamour, lentes y barba de Historiador lanzó un par de pases certeros que fueron devueltos en una formidable pared por parte de uno de los niños y comenzó a avanzar hasta el arco de mochilas y guardapolvos evadiendo a un par hasta quedar frente al arquero cuando le acertó un zapatazo con chanfle tres dedos que, en lugar de ir hacia el arco, dio en la espalda de un policía cara de culo que se dio vuelta con la mirada de viejo choto aburrido y envidioso como diciendo, no le parece que está grande para estas cosas.
En el momento que iba a pedirle disculpas al oficial, sintió que alguien lo miraba de atrás, esas sensaciones que siempre teorizamos y a veces se concretan, viró la cabeza y a escasos dos metros, una mujer bellísima lo miraba, sonriendo suavemente, como la niña de la época de la primaria y más allá. Si, era ella, no hacía falta hacer memoria, la misma niña de sus sueños.
Se acercaron lentamente, como en un sigiloso pan y queso hasta estar frente a frente. Sin palabras, se tomaron de las manos, segundos que parecían horas, hasta que aparecieron las primeras y únicas palabras en años, siempre supe que volvería a verte, dijo el. Siempre te esperé, le contestó ella. Se besaron como se besan los niños en su primera vez, pero con la fragancia de los deseos de los adultos, volvieron a separarse y dejar que sus manos volvieran a sus costados, cuando de repente se escuchó una voz viril, mandona, seca y poco cariñosa, dale, vamos que tenés que hacer la comida, le gritó un señor con cara de ojete que iba entrando a una camioneta 4×4, que por suerte no había alcanzado a ver el beso y las manos tomadas.
La mujer se dio vuelta como si nada hubiera ocurrido, caminó hasta la camioneta, ingresó y se desvaneció en la larga lengua de cemento ciudadano. Los chicos le gritaron al intelectual que volviera al juego. Se disculpó, se le hacía tarde para el congreso, pero agradeció el convite fulbolero.
Cinco y media de la tarde, sentado en la silla, la mesa con sus apuntes, un vaso de agua, mucho público presente para escuchar su exposición “Mitos y leyendas de las grandes historias de amor argentinas”. Conmovido aún, desorientado, con la concentración un tanto quisquillosa, el Historiador abrió su turno en el Congreso de la siguiente manera:
“Señoras, señores presentes, como en el fútbol hay partidos memorables que no han tenido la prensa de las grandes cadenas de televisión y sin embargo han sido más épicos que aquellos que si son fagocitados por el mercado de la comunicación, la historia también es manejada por esos titiriteros invisibles. Pues bien, quiero comenzar diciendo que hay historias de amor más grandiosas y fuertes que muchas de las que la historia oficial nos ha dejado conocer y tal vez los personajes de esas líneas no tan conocidas se merezcan alguna vez un titulo, una copa, una mención en algún libro, en algún congreso y es por esto que aprovecho este encuentro, este preciso momento, para confesarles que debemos estar más atentos a los hilos del destino que se maneja en las orillas de lo que nos venden y de esa manera lograremos subvertir algunas estructuras conservadoras y lineales nuestra historia lejana, pero también cercana. Quiero dedicar esta charla a aquellos y aquellas que han creído, han sentido, estar al borde de descifrar el significado del amor, pero como en el fútbol, la lógica a veces nos tira un caño y nos deja pagando en el río de la incertidumbre, quedándonos solamente con la memoria que nos salva, nos proyecta, nos permite encontrarnos en el juego de la vida apostando al todo o la nada, la historia tiene ganadores y perdedores, pero también los que saboreamos la gloria, pero nos quedó la sensación que nos mandaron al banco de suplentes antes de meter el gol del desempate. Sólo el amor, el verdadero amor queda tatuado en las historias secretas de la historia con mayúsculas. De esta manera, damos comienzo a la charla…”

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
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