💞 Poema Cogetural 💞

Anoche, sobre la sábana de perlas
egresamos con honores y laureles
de la prestigiosa universidad Coginson
la moral, las cruces y las sotanas
con susto, avergonzadas y de luto
le pusimos deseo infinia a los deseos.
Al fondo de la botella de whisky
le pasamos el pancito choborra
para nublar las pupilas de marihuana,
guache a un cometa con el corpiño
acostados en la luna cama sutra
agitado mar galaxia de lluvia y leche.
Entre tú tu licenciatura en órganos
y mi doctorado en mimos porno star
tenemos el honoris causa en Coginson
escribiendo este poema Cogetural.

🧉 Silbido patagónico para Carl Sagan 🧉

En ese sonido ancestral, donde se tejen los hilos de los libres albedríos y los destinos caprichosos, comprendí, sin dudas, el movimiento infinito de los engranajes del universo en su constante trajinar.
Fue hace décadas, yo tendría diez años aproximadamente, regresábamos caminando con mi viejo, algunos primos y mi tío, de una jornada de pesca maravillosa, luego de mimar las orillas del Río Chubut.
Entre relatos de enormes peces que se nos escaparon (típico de pescadores), cachadas y carcajadas de pendejos, llegamos al puesto que nos habían señalado para pasar a llevar la bolsa con fideos, yerba y otros vicios.
Don Carlos abrió la puerta de vieja madera gris y, desde esa ranura entre el marco y picaporte antiguo, brotó el sonido más mágico que escuché en mi vida, un silbido con asma que escapaba desde allá, al fondo del rancho, de la trompa de una pava tiznada por el tiempo, custodiado por los vapores vertiginosos que se perdían en el silencioso interior del rancho.
Nos sentamos en unas cajas de madera de manzanas vacías y, en una ronda mandala casi budista, tomamos mates casi sin hablar, si hasta el masticar de las tortas fritas podíamos escuchar, pero jamás nos abandonaba el silbido de la pava calentándose sobre aquella vieja cocina de hierro.
Qué lástima que Carl Sagan no vino a la Patagonia, que pena que no conoció a Don Carlos, tal vez se perdió unos buenos mates y la posibilidad de conocer mucho más sobre el cosmos a través de la música de una oxidada pava silbando sobre el lomo de una nave de hierro, con la panza con tronquitos de leña de manca caballo ardiendo.

☕El jarrito que olvidó pintar Picasso☕

En un pueblo sumergido en el olvidado misterio de la Patagonia, un ranchito de barro y piedra orilla el hilo de deshielo que serpentea el valle, mientras la chimenea enclenque tose a duras penas humos de memorias de bosque.
Una mesa de madera vieja, una silla, un niño con la cara dibujada por la tierra, con un jarrito enlozado cubierto de mate cosido en una mano y una rodaja prepotente de pan casero con manteca en la otra.
En el mundo existen muchas historias, se libran batallas que los libros no cuentan, como Pablo Picasso olvidó en el Guernica al niño con el jarrito enlozado en la Patagonia, proyectando esperanzas de justicia e igualdad.

«Sos muy #Pendeja para escribir»

Una de las mejores comunicadoras que conocí, la Lic Rochi Paleari nos visitó en La Aristogracia x Nacional Esquel para hablar de su primer libro «#Pendeja o una heroina feminista del Siglo XXI» Publicado por Milena Caserola.¡¡¡ Gracias, Ro !!!!Libro que ya podes adquirir en Esquel en Libreria Macayo de Gustavo Macayo y Caleidoscópica Librería de Daniela Della Bruna.

🖐 Dedolandia 🖐

Yo no hablo sólo con la boca, te hablo con los dedos, te digo, con los dedos, te señalo con los dedos, te insulto con los dedos, apoyo mi mano sobre el corazón para decirte que te guardo en mi.
Aplaudo para elogiarte y te mando a la concha de la lora, señalándote el horizonte infinito cuando me llenas las pelotas, toco el timbre de tu casa y cruzo los mismos para tener suerte que seas vos, corazón quien abra la puerta, me pintaron los dedos en la policía sólo por escribir te quiero en una pared.
Seguiré contando el cuento de los deditos que compran y cocinan un huevito, con los dedos, me saqué barritos y aplasté granos con los dedos, las mejores caricias, los mejores mimos y los mas sensuales fueron labor de mis dedos.
Trepé paredones con mis dedos cuando puber, sólo para ver esas hermosas tetas mientras tomabas sol, me señalé el costado de la cabeza, haciendo círculos, para decirte que estabas loca.
En fin, pongo mi dedo en la tecla “Enter” para mandar este humilde texto, sin saber si otros dedos teclearan algo sobre el mundo de los dedos.