🐞 Vatonio de San Anquita 🐞

Al lado de mi casa hay una obra en construcción, ahí mismo trabaja Don Braulio Domínguez.
Todas las tardes al salir para mi trabajo, lo veo agachado con sus dos manos sobre las rodillas como queriendo aguantar sobre su lomo cada trozo de gravedad que nos toca a cada uno. Acerca su débil mirada con tela de araña a un rosal desteñido por el desgano del tiempo, también arrima su dedo índice y en la punta del mismo una gota de agua mezclada con azúcar y la lleva suavemente hasta la boca de una vaquita de san antonio, diminuta como el universo, viejita, que a duras penas sobrevive en la rama más alta del rosal. El bichito bebe de la gota el amor de Don Braulio.
Estos últimos años me pareció percibir que hay menos vaquitas de san Antonio en los jardines, en los rosales, en las macetas de nuestros patios. Son más tristes esos espacios sin los bichitos rojo fuego con lunares en la espalda.
Tengo deseos de despertarme temprano mañana en la mañana y antes que lleguen los obreros para comenzar su jornada laboral, dejarle una tapita de gaseosa con agua y azúcar debajo del rosal, tal vez Don Braulio se de cuenta que quiero ayudarle. El ya me ayudó.

💋 Trámites carnales 💋

La calentura no nos dio tregua para alojarnos en algún sitio más cómodo, decidimos el almuerzo desnudo en su auto con vidrios polarizados.
En el interior del coche los animales, fuera del protocolo y las buenas costumbres, las manos se multiplicaron por decenas, desbocadas, mientras los labios sin bozal se mordían ciegos y salvajes con la sed de un desierto buscado.
Como una Nadia Comaneci en su mejor época, ella se deslizó hacia el piso acurrucándose entre mis dos piernas, desabrochándose la camisa, dejando sus tetas mirándome con sus pezones fijamente a la par que desabrochaba la cremallera de mi pantalón con la velocidad y violencia necesaria del caso. Sus labios y lengua realizaron un trabajo de arquitectura, mojando, empapando, hasta que las venas fueron ríos de lava.
La levanté tomando sus brazos, regresamos al enjambre de besos y abrazos sin norte, la di vuelta, se dio vuelta, apoyando su abdomen en el respaldo del asiento delantero, bajando su pantalón y bombacha, realicé, a la misma velocidad el trabajo arquitectónico que ella había efectuado, pero en esta ocasión sólo mi nariz y el final de su columna vertebral establecieron el freno, al tanto que sus nalgas tomaron mis mejillas, obligando a mi lengua danzar sin coreografía entre sus labios empapados de agua espesa, rica, brotando de lo profundo de la fiebre interna de la mujer.
Me levanté de la manera que pude, tomé sus pechos con ambas manos y casi, como piezas de puzzle en encaje perfecto, entré; mis glúteos al compás de las piernas hacían de bomba de agua extrayendo de mis adentros el licor de espeso, suave y blanco claro que brotó sin filtro hacia su universo, mientras mientras yo apreté los dientes y cerré los ojos con fuerza, ella gimió apoyando una de las manos contra el parabrisas, mientras una agente de tránsito la ve, me ve, nos ve, queda inmóvil, no avanza, no sabe si poner cara de sorpresa o enojo, disimulando envidia.
Nos vestimos, salimos del auto, caminamos hasta el cajero del banco, retiramos el dinero, nos saludamos, olvidamos intercambiar nombres, teléfonos y direcciones, cada uno se fue por su rumbo.
Hay trámites que no deben dejar de hacerse.

🎨 Betolandia 🎨

En el cielo las estrellas
en el campo sin dientes
no se ve caballo regalado
más vale sapo en la barriga
que cien pájaros convidados
y a los que madrugan
dios lo mira sorprendido.

🎨 Fin 🎨

* Poema septentrional y precámbrico dedicado al gran artista @betoantoniovilla del libro «Al pedo las artes plásticas si termino enchastrado», en el día de su cumpleaños y recordando la gesta de la construcción en 1824 en Fofocahuel del kiosko de arte «E’ lo que hay conchitupí» junto a Calaverita Mateos, hecho fundacional que los llevó a crear sucursales en Gastre y Telsen.

🚶‍♂️ Pasear conmigo 🚶‍♂️

Hoy voy a salir a pasear conmigo y tal vez, le de cuerda a mi azotea para que relojee desde arriba por donde ando arrastrando las alpargatas.
Aunque a veces desconfío de mi mismo, hoy voy a salir a pasear conmigo y el muy guacho del Yo suele hacerme zancadillas o no avisarme si viene un pozo pasos mas adelante, sin embargo, hoy voy a salir a pasear conmigo.
En fin, como todos los días, salgo a la cancha conmigo tirando paredes y pases hasta convertir gol en el arco contrario, o hago de referí corrupto y me cobro “orsai” en mi propia área, pero a pesar de todo, hoy voy a salir a pasear conmigo.

🤟🏿 El Sr. Hardcore de Esquel 🤟🏿

Para quienes el Hardcore y el Straight edge son parte de nuestra formación cultural, no sólo las bandas y el movimiento en diversos puntos del mundo fueron influencia, sino que en Esquel tuvimos a un gran cultor que vivió su vida literalmente Hardcore.
Vuelven cada tanto los recuerdos del querido y admirado Leo Fernández, leyendo, debatiendo, intercambiando casettes originales y grabados de bandas Hardcore.

📸 En esta foto de Leo con su bajo al palo, lo vemos a @javi.antar 🎸 me gustaría saber más sobre la banda, el lugar, y recuerdos de Leo y de quienes vivieron esa época tan power y de transgresiones culturales en Esquel

🏵 La niña en mi tobillo izquierdo 🏵

Tengo una puertita abierta en el tobillo izquierdo, desde el interior se exilian aromas a tierra mojada y hojas de sauce mojadas por el rocío.
Cuando camino sin caminar un camino encaminado, también siento una voz que emerge desde adentro del tobillo izquierdo, es la de una niña que aun no miró las estrellas ni el asfalto de la ciudad y aún no sabe reír ni llorar.
Hay muchos pasos por dar a través del barro, entre las hojas mojadas de sauce y el asfalto de la ciudad que nos hace y deshace.
Por eso intento andar siempre descalzo, para que mi tobillo izquierdo tenga mucho aire fresco en el ingreso de la puerta donde vive la niña de barro, que pestañea ciruelas y sueños en flor.