💅🏿 Morochidades 💅🏿

Morocha, dice su documento nacional de hermosidad, gambeteadora de piropos de profesión. Sus ojos felinos que parecen sospechar a distancia, fueron la mejor carnada en aquella noche de entrevero para los colmillos de mis galgos de segunda mano en el torneo del ascenso.
Propietaria de un culo que encandila espejos retrovisores y unos labios que te enguachan cinco picaflores de un solo tiro, enlazó las patas de mi soledad sin despeinarse, mientras me decía, no acostumbro a colgar mi bombachita en las canillas de las duchas que recién me salpican.
En menos de lo que canta un elefante arriba de un gallo, me chantó uno de esos besos que dicen chau, pero no tanto, dejándome abrazado a la almohada de mis caprichos de varón pelotudo.
Sigo escribiendo renglones de dudosa eficacia, que señalan hacia las piernas de aquella morocha y a esa cadera que tiró anclas en la retina de mis calenturas.

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