“Zanahoria, amor y psicoanálisis”


Mi psicoanalista dice que debo dejar de pensar en la mujer que amo y que me gambetea el corazón desde la niñez, mientras le seguí como conejo a la zanahoria; para ello, me aconsejó dedicarme a la gastronomía y olvidarme de ella.
Entonces, seguí minuciosamente sus ordenes, fui hasta la quinta en el patio de casa, tomé el tallo verde y extraje un par de zanahorias y al observarla comprendí el pifie de Freud y Lacán.
El psicoanalista no sabe nada del Amor y ella aun me sigue gambeteando.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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