“Voy por el jardín donde va Gina”


Le saqué varices a las patas del diván, mientras mi Psicoanalista me decía que piense en otras cosas, pero…
Qué che le va che, mi Vida va donde va Gina.
Si anda azotando la nuca los latigazos de la culpa, que es abstemia, me sacudo la caspa de sus miedos, pero…
Qué che le va che, mi Vida va donde va Gina.
De tanto en tanto, los gendarmes de la moral y las buenas costumbres, intentan arrearme hacia el corral de los con bozal, pero…
Qué che le va che, mi vida va donde va Gina.
Los dos zagueros y el arquero rengo del club de mi barrio, cada vez que saltan a defender un corner, gritan que un gol nada tiene que ver con el encuentro carnal entre un cuero y la red, pero…
Qué che le va che, mi Vida va donde va Gina.
Ayer, la Liga de Amas de Casa Católicas Defensoras de las Chabombas de Lata, me intimó mediante una denuncia escrita en papel higiénico, a abandonar los malos pensamientos que florecen en la punta de mi nariz, pero…
Qué che le va che, mi Vida va donde va Gina.
Me arremango las vergüenzas y me peino con raya al medio las mejores noches y los viejos autos con los vidrios empañados de luna y leche; sólo para bajar las escaleras de todas las piernas que subí, con las dudas amuchachadas en la certeza, saben donde me van a encontrar, pero…
voy por el jardín donde va Gina.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
Calaveralma.com.ar

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