“Un sombrero”


Habría que inventar un sombrero discreto, pero efectivo.
Uno que, cuando se nos despluma un lindo pensamiento, éste quede abrigado por el techo del cubre coco.
Si no existe, habría que crear un sombrero con pinzas de cangrejo panzón, para que se morfe los rumores sin fundamento y acopie los recuerdos de los besos en los rincones escondidos en aquellos patios de escuela.
Avísenme cuando llegue ese sombrero, quiero que le meta unos lengüetazos con saliva de memoria al cuero cabelludo de los secretos, que están por detrás de aquellas nubes del olvido.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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