“Tomando mates con la Muerte”


Domingo a la mañana, me despiertan los golpes en la puerta, pensé que eran los feligreses en su invasión evangelizadora de todos los domingos, pero por suerte no era tan grave, sino que era la Muerte que me había venido a buscar el día domingo para charlar y tomar unos mates.
Me dijo que estaba cansada, necesitaba hablar con alguien que no la discrimine por la labor que el universo le había encomendado. Claro que entendí su angustia, poco gratificante el trabajo de andar arriando paisanos para el jonca.
Le dije que no todo el mundo le tenía miedo o bronca, algunos respeto, otros devoción y, algunos como yo, preferían andar ejerciendo el arte para disimular su existencia. Se comió un par de torta fritas y compartimos medio termo de mate. Se fue más aliviada, antes de salir de casa bromee y le agradecía por no haberme llevado en esta visita. Sonrió, me guiñó el ojo y caminando dobló la esquina junto con una bandada de tordos que le revoloteaban alrededor.
Me acosté nuevamente, me dormí y soñé. En el sueño un grupo de feligreses llamaba a la puerta de mi casa con una biblia en la mano para hablarme de las bondades de la vida y lo diabólico de la muerte. Disentí con los soldados de dios y les dije que anoche había dormido con la Vida y habíamos hecho el amor y que esta mañana la Muerte se había tomado unos mates conmigo, pues no tenía conflicto con ninguna de las dos ni ellas entre si.
Los trajeados y polleras de largo infinito cerraron sus biblias, caminaron asustados hacia atrás y apuraron el paso como si hubieran topado con el mismísimo satán. Yo, me puse a regar las plantas, escuchar a Mozart y mirar los arboles y las montañas que estaban más hermosas que nunca.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

Deja un comentario