“Desierto y color”


No he decidido nacer en este harto océano de gris sin contemplación, pues nadie decide sobre la que ya se decidió, pero a pesar de la sed y orfandad de colores mi savia no ha dejado fluir con esfuerzo su tradición ofreciendo al sol las oraciones sin voz ni tinta.
No es heroísmo ni urgencia de trascendencia lo que me mantiene en pie, pues nadie decide lo que ya se decidió, y en la soledad que expande la distancia de mis congéneres, seré la verdad que por un instante mermará el andar de tus zapatos, cesará la labor de tu pensamiento y esbozará la tenue sonrisa en donde nos encontraremos, finalmente, a ser.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

“Libertad”


Los platos con comida en la mesa, unos bigotes de cacao sobre el labio de los niños, tizas multiplicando conjuntos de inclusión en el pizarrón, overoles amaneciendo con el sol, unos abuelitos de la mano caminando sonriendo con la frente alta.
La Libertad no es una palabra, solamente, sino el verbo hecho carne en el plato de comida, el bigote de cacao, las tizas, overoles y las manos entrelazadas.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

“Los domingos a la mañana soy multimillonario”


Estuve sacando la cuenta de toda las ganancias que acumulo un domingo por la mañana y, la verdad, me da vergüenza ostentar, pero me veo en la obligación de compartir mi riqueza con ustedes:

• Racimo de sol derritiendo la escarcha guacha: 100.000 mimos al corazón.
• Mate amargo con vapores danzando alrededor de la bombilla: 500.450 mimos al alma.
• Vieja radio Noblex 7 mares de mi Abuelo bostezando tangos y milongas: 3.570.662 mimos a la memoria.
• Despelote de libros y discos hacia los cuatro puntos cardinales: 3.770.242 mimos al pensamiento.
• Tres hijos con legañas y fiaca, con manda de amor, antes de salir a jugar al patio a liberar América: 5.555.020 mimos al futuro.
• Gorriones, colibríes, chingolos, comesebos patagónicos, comiendo el alimento que los nenes le ofrecen cada mañana: 2.567.920 mimos a la Vida.
• Manada de arboles varios trotando el horizonte de Montañas con barba blanca: 3.890.207.2087 mimos al Ser.

Declaración jurada de Calaverita Mateos presentada ante el Órgano de Registro de Tarambanas Insulsos sin Vocación de Amor (O.R.T.I.V.A.), para enseñarles que cada uno de nosotros, si nos proponemos, podemos ser multimillonarios a nuestra propia manera.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

“El Libro, la red de redes sociales”


En el océano turbulento de tablets, acosado por un tsunami de celulares y amenazado entre las redes sociales y la pared, lo digo calladito, pero con la voz firme y convencida, el Libro sigue siendo el artefacto más maravilloso inventado por el hombre; nos permite en la soledad más solitaria de las soledades estar, al mismo tiempo, comunicados con las soledades más solas que lo crearon, en tanto también ir y venir por el tiempo sin pedir permiso a Cronos, dialogando con los que ya no están e imaginando el dialogo con los que aún no vienen.
El Libro es una red social que aunque tenga en muchos casos el látigo del mercado en sus espaldas, sigue siendo libre, anárquica y abierta al orden de las subjetividades que se multiplican.
Cuando un Libro llega a nuestras manos, a las proximidades de las pestañas de nuestros hijos, el hermoso aroma del riesgo de la libertad palpita.
El Libro, sin lugar a dudas, es la red social sin dios ni patrón.

* Basado en un dibujo del Maestro, Troche.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

“El jarrito enlozado que olvidó Picasso”


Un pueblo sumergido en el misterio olvidado de la Patagonia. Un ranchito de barro y piedra orillando el hilo de deshielo que serpentea el valle, mientras la chimenea enclenque tose a duras penas humos de memorias de bosque. Una mesa de madera vieja, una silla, un niño con la cara dibujada por la tierra con un jarrito enlozado cubierto de mate cosido en una mano y una rodaja prepotente de pan casero con manteca en la otra.
En el mundo existen muchas historias, se libran batallas que los libros no cuentan, Pablo Picasso olvidó en el Guernica al niño con el jarrito enlozado en la Patagonia proyectando espeanzas de justicia e igualdad.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

“Letras aladas”


No tengo nada para ofrecerte que pueda deslumbrarte y aun menos enriquecerte, sólo algunos libros viejos, otros nuevos y una libretita Norte, anillada, donde garabateo mundos que el mundo nos prohibe.
No tengo nada para ganar tu corazón y es que no quiero ganarlo, sino garabatearlo y hacerlo más libre, mientras vuelo con vos, de la mano de las hojitas de mi pequeña libreta Norte anillada.

* Basado en un dibujo del Maestro, Troche.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

“Somos lo que caminamos”


Somos un enjambre de experiencias montado sobre dos pies ciegos que ven con el olfato el sonido de los sabores de la existencia.
Somos los que caminaron la historia para permitirnos caminar la nuestra.
Somos innumerables caminantes en un solo caminante que nos caminan para seguir caminando.
Somos una caminata encaminada a caminar caminos caminados y otros no tanto.
Somos las gambas del destino que se bifurcan en las decisiones trascendentales, como así también confluyen en la esquina de las sendas que el camino del azar a veces nos deja a pata.
Somos camino del mañana sin andar, somos el presente en el instante que se camina, somos lo caminado por el mapa de nuestros callos plantales.
Somos un enjambre de experiencias montado sobre dos pies ciegos que ven con el olfato el sonido de los sabores de la existencia.

* Inspirado en el dibujo del genial, Troche.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

“Soy un cartoncito”


Soy sólo un cartoncito. Equilibro la mesa, cierro la puerta del horno, sin embargo, no me llaman progreso. Quien tenga el alma sensible sabrá de que estoy hablando, soy un cartoncito, un simple cartoncito y que tranquilidad brindo a tu vida.
Soy un cartoncito, no me vengan a hablar de progreso si eso soy yo.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

“Día del Escarabajador”

– Dedicado a tod@s los Trabajador@s, especialmente a aquellos que son expulsados por perverso sistema capitalista –

En el rincón más profundo de la meseta patagónica, más allá de donde el viento descansa de su viaje, camina a tranco lento y con mucho esfuerzo un viejo Escarabajo.
Tiene sobre su lomo los círculos de los siglos en los arboles petrificados. Anda, hace tres lunas y tres soles, fatigando la arena, esquivando neneos. También, ha logrado esquivar con hidalguía las garras de un halcón y las fauces de un lagarto gris como la greda.
Tiene sed, tiene hambre, pero el Escarabajo sigue su camino de espaldas al horizonte con sus dos patas traseras empujando y empujando una seca bolita de caca de oveja. Le pesa su equipaje, le pesan los años, le pesa la responsabilidad, pero no afloja.
En ese yugar patagonico, en otro punto a cientos de metros de ahí, lo esperan su mujer Escarabaja y dos bellos Escarabajitos con medio otoño de vida. Ellos esperan, ansiosos, la llegada del padre Escarabajo.
Esta será la última bolita de caca que llevará este año hasta su hogar. Tal vez su último año de vida. La trabajará junto a viejos secos pastos, granitos de arena que urgen historia y saliva de sus entrañas. Al fin del día, cuando la luna le de permiso para descansar, terminará de trabajar esos elementos el Escarabajo la casa para su familia.
Sus hijos tienen un techo para resguardarse de las inclemencias de la patagonia. Su mujer sueña que muchos hijos le regalará la vida, luego que los inviernos duerman su siesta.
El Escarabajo bebe una gota de rocío de un calafate. Cierra suavemente sus ojos. Piensa o tal vez sueña (suelen ser lo mismo), que ha trabajado la tierra, ha trabajado su sangre, ha trabajado el tiempo, como así también sus antepasados lo han trabajado a el.
Y en ese soñar, el Escarabajo, imagina a las demás criaturas de ese rincón del mundo, honrando el trabajo que nos trabaja y nos dignifica trascendiendo la historia.

Feliz día del Trabajador para tod@s!

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

“Mi abuela zurcía medias y memorias”


En la cocina de casa, en el fondo de un cajón geriátrico donde van a internarse todos los ancianos objetos de mi casa, entre decenas de chucherías jubiladas, encontré una cajita de madera sencilla y discreta. La extraje y la llevé hasta la mesa, se trataba del viejo costurero de mi abuela. Saqué un dedal herrumbrado por el olvido, una aguja sin el oficio de las horas y un carretel con hilo marrón con el cual mi abuela zurcía mis pantalones de gimnasia maltratados en los fulbitos de la esquina de mi cuadra.
Esforzando la vista pude lograr la copula del hilo y la aguja y en ese instante, precisamente ahí, se enhebraron los recuerdos de la vieja de mis viejos sentada en aquella vieja silla meciéndose al compás de los zorzales en el jardín y unos Chalchaleros en la tozuda Spica, cociendo las medias de los nietos que alborotarían la casa, zarparían al océano del patio, explorarían los confines del barrio para remendar los agujeros que el tiempo le roba a la memoria y comprendí que la viejita con su dedal, hilo y aguja más el sabio silencio había cocido el guión imaginario entre su partida y mi búsqueda en el fondo de un cajón viejo de mi casa para recordarla en la labor noble de zurcir los sueños y los recuerdos de nuestras vidas.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar