“Más turbación”


Tour solitario por los senderos del goce
artesanía de las manos en el barro de carne
lluvia de labios prohibidos sin jaula
labio agricultor en la primavera de tetas
culos caleidoscopios lloviendo entre los dedos
océano libre de vaginas sedientas sin amo
lengua húmeda danzando con clítoris lejanos
río de lava buscando la certera incertidumbre
ego que emana salpicando egos
volcán que florece en manantial de leche
agua densa y blanca untando la piel
explosión de vida que muere al instante
placer del falo de la isla del fin del mundo.

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Sonrisa con techo de rulos”

(Nilda Gonzalez, trabajar las Culturas con alegría)

Sonrisa con techo de rulos, voz en tango y nieve, hoy las Culturas en Esquel, te lloran…
Pensé que esta mañana lloraban las nubes, pero no, me asomé por la ventana y andaban los libros de todas nuestras bibliotecas, volando, alborotados, de un lado a otro como no encontrando un nido que los contenga.
Sonrisa con techo de rulos, voz en tango y nieve, hoy las Culturas en Esquel, te lloran…
Los cuadros se descolgaron de sus clavos en las paredes de Esquel y marchan por las calles, silenciosos.
Las esculturas de las calles han despegado sus pies del concreto y vagan por el pueblo.
Sonrisa con techo de rulos, voz en tango y nieve, hoy las Culturas en Esquel, te lloran…
Los instrumentos de nuestros músicos hacen huelga de amores, ni una nota se les cae de sus almas de madera y metal.
Sonrisa con techo de rulos, voz en tango y nieve, hoy las Culturas en Esquel, te lloran…
La danza, los bailes y las peñas bajan las persianas de sus movimientos y sones haciendo puchero enojado contra la injusticia de la existencia.
Sonrisa con techo de rulos, voz en tango y nieve, hoy las Culturas en Esquel, te lloran…
Quisiera entrar una vez mas, sólo una vez mas por la puerta del Melipal y escuchar esa voz firme y tierna arrojando un chiste desde el fondo mientras, incansable, acercándose a pasos checos, fuertes y graciosos, acompañando el libre fluir de las energías simbólicas y creativas de nuestro pueblo…

* Hasta siempre y gracias adorable, Nilda Mirta Gonzalez!!!

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Vuelta a Firutelandia en 17 Firuletes”

– Feliz diecisiete años, Capitán Francisco “Firulete” Novas –

Hoy se cumplió el arribo sanos y salvos al puerto “Say the Other” sobre el arroyo “Noschiflaelmoño” de la ciudad de Esqueletor, provincia de Chucrut, luego una vuelta al planeta Firutelandia en el tiempo de 17 firuletes a bordo de la nave “Del Tomate” bajo el mando del Capitán Firulete.
En esta intrépida vuelta a Firutelandia donde no faltaron las zonas de riesgo, tristezas, fortalezas y alegrías, montaron Del Tomate los tripulantes:

– Noa Mateos: Buceadora Del Tomate, coleccionista de sueños escondidos entre las pestañas de las bandurrias socialistas migratorias de Fofocahuel.
– India Mateos: Cocinera Del Tomate, de milanesas de locuras pasadas por flan rallado con ensalada de estrellas de Saturno con aceite de lagrima de perca poeta y vinagre de sauce llorón. .
– Gaby Novas Novas: Vice Capitana Del Tomate con el título honorífico entregado por el Vaticano de “Ovarium de fierrum”.
– Calaverita Mateos: Tejedor, con hilos de palabras y aguja de las imágenes, de tontudeces y peloterías en busca del Santo Rial, Jorge.

Luego de una vuelta más al planeta Firutelandia, podemos contar airosos y con la frente bien arriba, que una vez más le pusimos el pecho a a dragones salvajes y bestias hambrientas en los rápidos difíciles del río de la vida; hemos atravesado a puro saltos aferrados a nuestros corazones de corinto rápidos tumultuosos y caudales hostiles y pudimos descansar, también, en remansos hermosos llenos de abrazos, helados de crema risa y chocolate con Almendra de Spinetta; y hemos encaminado muchas veces Del Tomate para que enderezara nuevamente el rumbo de la life para descansar nuestras almas de fuerza y lucha.
Otra vuelta a Firutelandia, bajo el mando del Capitán Firulete y en el horizonte asoma el sol que nos ilumina el camino para zarpar con el gran Del Tomate nuevamente hacia el destino incierto del río de La Vida en otra vuelta más hacia los gloriosos dieciocho, ese cauce que nos ha permitido conocer amigas y amigos aún más chiflados que nosotros que nos han arrojado salvavidas en las tormentas, un refugio durante las noches eternas, un plato de sopa del sosiego cuando el cansancio nos pesaba en el lomo y, sobre todo, los tripulantes Del Tomate, queremos condecorar al Capitán Firulete Francisco Novas con la distinción de “Soldado de la Esperanza” quien nos a demostrado que nada ni nadie pude dejarse vencer por el destino, sino que al destino lo forjamos Del Tomate.

* Gracias al Astillero “Lizzy & Tito” por el préstamo Del Tomate.

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Como sueño de barro”


Vuelves…
como el aroma de la tierra que anuncia lluvia
vuelves…
como los sueños que nos soñaron soñar
vuelves…
con el rostro tallado por la estepa
vuelves…
con la distancia tirana que no vencimos
vuelves…
como queriendo callar lo que la memoria canta
vuelves…
en nuestras miradas que nos confirman
vuelves…
en la enredadera de risas que nos salvan
vuelves…
como el sueño de barro que levantamos
vuelves…
como el sueño de barro.

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Bonito quilombito con timón del universo”


Quilombito de caderas pronunciadas hoy soy vos por vos.

Hermoso Mundito complejo de complejidades complejas.
capricho del cosmos que es el cosmos, también
ventana vertical de donde venimos y hacia donde vamos
vagina que habla la lengua de las almas
cascada chiflada que salpica mística sabiduría.

Quilombito de caderas pronunciadas hoy soy en vos por vos.

tetas que son mi faro en el mar de las incertidumbres
huracán de palabras para descifrar en silencio
helado de sensibilidades que derrite con la mirada
pezones traviesos, timbres de la sensualidad
cachivache más bello que al pasar, la historia se arrodilla.

Quilombito de caderas pronunciadas hoy soy en vos por vos
.
tsunami de shoppings y tiendas en alegre revoleo de bolsos
corazón donde palpitan las palpitaciones de la vida que palpita
piel que, cuando llora, se detiene la rotación del planeta
cosita chiflada que, cuando ríe, la galaxia estornuda alegría
entrepierna por donde fluye la sapiencia que no habita bibliotecas.

Quilombito de caderas pronunciadas hoy soy en vos por vos
.
chisme con elegancia que las hadas y los duendes olvidaron acá.
bello despelote de mi vida que no para, por suerte, de despelotarme
fábrica de sonrisas que bailan la danza que nos hace libres
industria de lagrimas que llueve mística y verdades

Quilombito de caderas pronunciadas hoy soy en vos por vos.

Calaverita Mateos (Esquel)
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“El sueño que soñaba los sueños que lo sueñan”


Soñaba Calaverita,
con una fabrica ideitas sin candado ni bozal
Soñaba Calaverita,
con el vuelo del gorrión sin fronteras
Soñaba Calaverita,
con racimos de sonrisas, ironías y picardías
Soñaba Calaverita,
colmillos que muerden cuellos y cortan corpiños
Soñaba Calaverita,
rostro y rodillas embarrados de baldíos, charcos y potreros
Soñaba Calaverita,
no olvidar la sabiduría de la ternura
Soñaba Calaverita,
la desnudez feliz que ahuyenta cruces, sotanas y prejuicios
Soñaba Calaverita,
que las palabritas educan sobre la pena, la risa y el amor
Soñaba Calaverita,
con la vida despeinada y no vengan los peines a ordenarla
Sueña Calavera,
que aquí te espera un Calaverita más panzón
Sueña Calavera,
más mañoso y chicato
Sueña Calavera.
que no deja de soñarte
Sueña Calavera,
soñando soñarnos que fabricamos sueños que ensueñan.

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Ellas, cosa e’ Mandinga”


De una vez por todas debo decirle adiós a mi locólogo, pienso que voy a colgar el diván en el perchero de su consultorio para darme de alta, definitivamente. Dejo en paz a los Lacanes con manteca y el café freudiano con medialunas para aquellos que recién empiezan a desayunarse la vida.
Varias veces ya, me desplumé los corpiños aquellos que habían acogotado mis perversiones de chocolate y almendras, pero su mirada de pezón serio no deja de colgar sus tetas Woodiealleanas en la ventana de mis manos abiertas.
Mandé a la papelera de reciclaje todos los culos que tallaron mis ojos de Fellini, pero vuelven los muy guachos zarandeando de vereda a vereda esas caderas pedigree que cabalgué como jinete sin cabeza ni bozal, pero por algo el sol, la luna y los planetas tienen esa forma y ando yo, sateliteando culos que vuelven a dar vuelta por mi galaxia de perversiones.
Si, queridos asistentes a este circo sinvergüenza, como los pájaros de Hitchcock, andan revoloteando las cachufletas rubias, morochas, pelirrojas y con raya al medio buscando picotear de la saliva de mi lengua desesperada; mientras una manada de besos carnosos se me incrustan en la nuca y le hacen ring raje a la entrepierna de mis venas a punto erupción.
Ya ven, creo que me comprenderán, ni los Yo con pantuflas en el sillón, ni los Ellos con sábanas hasta el cogote y ni que hablar de los super yo que andan rengueando racionalidad se la bancaron, más bien estoy convencido que fueron sobornados por el semen de los recuerdos que tiene memoria de bombacha.
Y aquí me ve, colega, remando en el dulce de leche de las supersticiones, gritando es cosa e’ Mandinga esta cuestión de las polleras voladoras, que no dejan de llover erecciones en esta montañita de soledades y renglones de poca monta que no son otra cosa que sombras de poemas que aspiran a ser orgasmos de tinta y papel en la carne de todas ellas.

Calaverita Mateos (Esquel)
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“La calle de los besos perdidos”


Lamentablemente, o no, quienes vivimos en Esquel no estamos autorizados a develar el nombre de la calle por razones de protección del patrimonio mágico de nuestro pueblo.
Se trata de una cuadra, sólo una cuadra entre las treinta que componen la calle citada que es de las más antiguas de por aquí. En ese tramo suceden los acontecimientos.
Quienes caminan esos cien metros por la vereda en sentido ascendente respecto de la numeración y aprovechan a besar ahí a sus novias, sellan para siempre su amor. En cambio, quienes bajan por la vereda e compañía de sus prometidas son abofeteados y abandonados sin explicación.
Loa enamorados que transitan por las veredas, uno por cada una, arrojándose besos paloma en señal de ternura, mantienen una relación estable, pero sin tanto compromiso, incluso algunos de ellos ocupan posiciones jerárquicas en el club swinger de la ciudad.
Algunos osados, tal vez valientes o quizás descuidados, cruzan esta cuadra por la mitad de la misma, es así que no sólo gambetean autos, sino que están destinados a andar siempre de trampas y en riesgo de ser abandonados por sus esposas.
Cabe destacar que los milagros operados en esta sección de las calles de Esquel suelen modificar e incluso invertir sus propiedades mágicas cuando la región se ve sacuduida por temblores hijos de fallas de las capas tectónicas, por ende no hay un registro formal que permita identificar fehacientemente en que dirección hay que transitar para obtener resultados amatorios deseados.
Antes de ayer, el investigador científico Dimitrio Eggman (El galenso como se lo conoce), osó desafiar la leyenda de la Calle de los besos perdidos y munido de su escepticismo prepotente se dedicó a ir y venir, atravesar la calle una y otra vez por mitad de cuadra e incluso caminar ambas veredas hacia atrás durante toda un día para desmontar el mito pueblerino.
El galenso Dimitrio está internado en el hospital a salvo, con lesiones graves producto de una golpiza propinada por una horda de mujeres de diversas edades reclamando su amor en algunos casos y enmendándole infidelidades varias en otros.

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Mi Cielo”

(Otra historia de loco de pueblo)

Primero, estuve todo un día en la cima del cerro la Cruz, mirando hacia arriba gritando como un loco:

“Te amo mi Cielo, te amo mi Cielo!”

Pero fui blanco de burlas por parte de lugareños y turistas que llegaban a sacar fotos a la ciudad, allí abajo.
Segundo día, seguí mirando hacia arriba gritando:

“Te amo mi Cielo, te amo mi Cielo!”

Fui objeto de curiosidad y señalado desde abajo como una excentricidad, por no decir un clásico otario.
Tercer día, continué gritando aun con más fuerza hacia las alturas:

“Te amo mi Cielo, te amo mi Cielo!”

Pero las autoridades sanitarias, psicólogos y la fuerza publica fueron a buscarme, encerrándome en un hospicio psiquiátrico.
Cuarto día: Por una ventanita pequeña en mi habitación blanca, como las mismísimas nubes, seguí mirando el firmamento mientras gritaba:

“Te amo mi Cielo, te amo mi Cielo!”

Sin encontrar la solución al problema, decidieron preguntarme qué me había trastornado tanto para no dejar de ver el cielo. Contesté:

“Es, simplemente, el Amor, es mi Cielo”, mientras le señalé un punto en la cúpula celeste. Entonces, los médicos, psicólogos, psiquiatras, curas y demás pobladores lo comprendieron perfectamente.
Ahí estaba ella, camuflada entre las nubes y el celeste profundo.
En la actualidad los vecinos suben al cerro la Cruz, me llevan de comer, de beber, me acompañan y conversan conmigo. Algunos se emocionan hasta las lagrimas cuando aun, en estos días de ayunas mitologías, me ven señalar hacia arriba gritando:

“Te amo mi Cielo, te amo mi Cielo!”

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Cucharita of love”


Algunas veces, como esta mañana, adoro que Lulú me de la espalda.

Los domingos que roncan horas dormidas en las mañanas con lluvia y aroma a tierrita mojada.
Cuando las sabanas con nubes caídas del cielo sueñan arroz en la vereda de ese viejo edificio.

Algunas veces, como esta mañana, adoro que Lulu me de la espalda.

Entonces, sin despertarla de su sueño de crema, la abrazo de costado, por atrás, con la fuerza y ternura de los labios a la frutilla y le agradezco su silencio de almíbar a mi lado, en la cucharita que la envuelve y que nos abarca.

Algunas veces, como esta mañana, adoro que Lulu me de la espalda.

Calaverita Mateos (Esquel)
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