“Santa Cachucha”


Santa Cachucha, mares de vos, riega a nosotros pecadores, ahora y desde la boca de tu vientre. Arden.
No le pidan sutilezas a estos charcos de tinta a las cuatro menos cuarto de esta borrachera sin anteojos que ya tiene tarjeta roja desde el fondo blanco de un Whisky la Alazana, primera selección, y a este podio de los loosers superstars sólo llegamos con los ojos vendados por ñocorpis memorables, pero con la mesita de luz sequeira de fotos familiares que nos rescaten de la solitaria soledad que nos llueve desde el porvenir.
No recuerdo tu nombre, creo que no me lo quisiste dar para protegerme de la renguera de amores, sólo me dijiste que no iba a hacer falta sacar documentos para cachetear la memoria de una noche tenedor libre de orgasmos y canilla gratis de fantasías, pero me murmuraste al oído que luego de esta biaba le iba a levantar altares y ofrecer rosarios de rezos a Santa Cachucha.
Ahora, en estas noches de cuartos de pensiones baratas y princesas de tetas con andamio, no le puedo sacar viruta a los poemas y los dibujos que antes apilaba como cachetada de locos. Entre masturbación y masturbación, suelo abrir la ventana de los cuartuchos cuando la luna anda sacando pecho y allá donde había un puente, cruza el borde de tu tanga afilada. Donde volaba una solitaria ave migratoria, tintilea el ombligo en la piel de tu pancita noche y que hablar de ese árbol de otoño, tan solo como yo, que en el horizonte parece abrirse de labio en labio citándome poemas soeces y picarescos para cumplir con tu promesa que nunca te olvidaría luego de aquella pailza.
Santa Cachucha, mares de vos, riega a nosotros pecadores, ahora y desde la boca de tu vientre. Arden.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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