“Poco ruido y muchas nueces”

– Leyenda Patagónica –

En el lago Rosario, provincia de Chubut, existe una pequeña isla. Los lugareños sostienen que en el interior de la misma habita un árbol, precisamente un nogal.
Algunos pescadores embarcados suelen llegar hasta sus orillas para dejar ofrendas, ya que las tradiciones orales le adjudican al árbol la propiedad de la fertilidad, del nacimiento y la vida.
Cuenta un cronista ingles que cierto día llegó al poblado un científico canadiense. Su labor alrededor del mundo era desnudar la mentira oculta detrás de los mitos del origen de la vida en distintas culturas, por ejemplo la del repollo en Hungría, la de la cigüeña en Tanzania y la del zapallo en Estados Unidos.
Pero en el lago Rosario culminó su blasfemo oficio.
Una noche de noviembre, en luna llena, desembarcó en la isla, solo, justo cuando un lugareño huía en un bote viejo luego de dejar unas verduras, una damajuana de vino y una foto de una mujer, aparentemente su esposa.
Llegó con un hacha y diversos objetos tecnológicos para documentar el fraude.
Una vez frente al Nogal, antes de bajar la planta, decidió tomar y degustar una nuez. Pero al partirla al medio, su vida ya no seria la misma.
Según el cronista, el científico encontró en el interior de la nuez dos seres pequeñísimos entregados al frenesí del amor.
Esa noche, en el Pueblo hubo fiesta. Un poblador recibió la noticia del embarazo de su amada.
En la actualidad, el científico viaja al rededor del mundo, cual juglar, contando historias de cigüeñas, repollos y zapallos, a públicos desprevenidos y escasos, mientras cada noche de luna llena, levanta su copa de licor de nuez por cada una de las nuevas viditas que ingresan en este universo.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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