🌜Lunático, el sembrador de lunas 🌛

Me sentía alunado, como navegando en un tumultuoso mar de celulares, tablets y computadoras, un territorio hostil y ayuno de poesía.
La pandemia había obligado a les Poetas a arrinconar sus tareas alquimistas en individualistas corrales con alambrados de algoritmos, hasta que apareció ella, si, ella, su lunar, luego su boca y, finalmente ella, quien me devolvió la vida y las ganas de trabajar por un mundo mejor.
Entonces, tomé una épica decisión y aunque muchas y muchos ahora me llamen Lunático, se que en el futuro me recordarán como aquel que abrió la tranquera a las salvajes inspiraciones poéticas.
Todas las tardes, cuando el día se pone el pijama, salgo con mi viejo cachirulo cargado de lunas, algunas menguantes, otras medialunas y bastantes lunas llenas, y ahí voy casa por casa, pueblo por pueblo, colgando lunas en los techos del ocaso, como sembrando esféricas inspiraciones que amamanten la pluma de los seres sensibles.
Tal vez, algún día, luego de sembrar vastas extensiones de lunas, pueda cosechar un beso de esa boca, cerca del lunar que me vio revivir.

🥱 Caprichos en las pestañas 🥱

Damas y caballeros, discúlpenme si hoy no los saludo al entrar a este nuevo día.
Mientras me limpio el yute de las alpargatas de esta fiaca en el felpudo del amanecer, confieso que aun me anda mordiendo los talones de la lógica un sueño con fecha vencida.
Envidio al sol que nos interpela desde el horizonte y al árbol de la vecina que no se enoja con los pajaritos que le cagan sus ramas.
A veces pienso que no nos cepillamos los dientes por razones higiénicas, sino que la cerda del cepillo remueve los escombros oníricos que se acurrucan en los dientes y las muelas para ligar de rebote las sobras de los deseos no cumplidos.
Ya se, claro, no hace falta que me digan que este texto no tiene mucho sentido y carece de belleza estética, pero mientras me rasco un huevo, les aseguro que las pequeñas líneas con olor a tierra mojada que se doblan hasta ser líneas, que se retuercen hasta ser letras, que se aparean hasta parir palabras, no hacen mas que confirmar su previa existencia a la razón chabacana e ignorante que se falopea con la lógica, dirigiendo mis torpes dedos en el teclado que escribe esta inutilidad de la literatura que, de vez en cuando, a vos que lees hasta aquí, te sirve de espejo que escupe tus virtudes y miserias en tu jeta sin pedirte permiso.