“Nublado con probabilidad de lagrimas”


El viejo feo con cara de musgo que vive al lado de mi casa, es tan malo que la semana pasada enjauló una nube pichona.
Tras las finas rejas, el pompón blanco lloraba garúa, añora cielos de Rumania y la prepotencia del kilimanjaro.
El viejo choto y malo se olvidó de sonreír. No quería ser sólo en la llanura de su tristeza.
Pobre nubecita.
Pero anoche, tras el galope de una tormenta por los techos de mi barrio, dos nubarrones africanos bajaron en mi cuadra y, sigilosamente, como el algodón, sin que se diera cuenta el viejo cara de musgo, abrieron la puerta de la jaula y le dieron libertad a la nube pichona.
El techo del mundo fue una fiesta, festival de truenos y relámpagos, mientras la manada de nubes emprendía su camino arduo hacia otros continentes.
Hoy, en la temprana mañana, el viejo tomaba mate mirando la jaula. la puerta abierta. Sus ojos estaban grises, como nublados, pero sonreía.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

Deja un comentario