“Muerte querida”


Muerte querida, cántame tus tonadas desde la orilla del olvidado río de la poesía, allí donde no alcanzan a aferrarse las barrancas las solitarias tristezas que la corriente agota en el horizonte.
Muerte querida, no me frunzas el ceño de tu rostro, tengo algunos porotos más para apostar en esta chiflada partida de truco.
Muerte querida, siéntate con nosotros al alba, tomaremos mate con yerba de ayeres y anímate a sentir antes de llevarnos, sólo por una vez, Muerte querida, como el sol nos acaricia la comisura de los ojos, mientras la escarcha de los tiempos va deshojando gota a gota los pétalos de la existencia.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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