“Mi Biblioteca es un quilombo”


Mi Catebliobi enquilomba marulos y se le para de manos al aburrimiento.
Hay brolis clásicos regordetes que siempre andan a los codazos. Si los viera usté a Don Shakespeare rempujando a Cervantes, mientras Borges les dice que no sean pelotudos si hay espacio para todos los egos.
Mi Catebliobi enquilomba marulos y se le para de manos al aburrimiento.
Los picaros Haikus andan por las esquinitas trepando hasta las macetas cercanas para beber agua y el néctar que le sobra al helecho.
Mi Catebliobi enquilomba marulos y se le para de manos al aburrimiento.
Andan por ahí las muy coquetas y altaneras, Poesías elegantes que no miran ni hablan con los autores menos reconocidos, mientras Oliverio Girondo y Charles Bukowski desde un balcón le gritan piropos subidos de tono y les tiran globitos de agua, pero cargados de whisky.
Mi Catebliobi enquilomba marulos y se le para de manos al aburrimiento.
Hay Brolis de ciencia que a veces se ponen la gorra y andan corriendo a los gritos a los Brolis de autoayuda, pero por suerte anda siempre el conciliador de Krishnamurti que dice bue bue bue che, que hay lugar para todos, viejo.
Mi Catebliobi enquilomba marulos y se le para de manos al aburrimiento.
Los Negros Dolina y Fontanarrosa despejaron un lugar en la Catebliobi y con dos tapas duras de cada lado armaron arcos e invitan a jugar un picadito a Soriano, Saturain, Walt Whitman, Jorge Oriola, Karl Marx, Camilo Blajaquis, mientras el juez Zaffaroni hace de arbitro y en las gradas hechas de apuntes y notas al margen hacen hinchada Michel Foucault, Miguel Hernandez, Góngora y otros atorrantes.
Mi Catebliobi enquilomba marulos y se le para de manos al aburrimiento.
En una canoa vieja, anda remando Hemingway, llevando a Alfonsina Storni y Pizarnik a pasear por el mar para que conozcan a Moby Dick, mientras les cuenta cuentos verdes para que vuelvan a reír al menos una vez más antes de llorar alma, sangre y letras.
Mi Catebliobi enquilomba marulos y se le para de manos al aburrimiento.
Freud y Lacan están sentados bajo la sombra de un texto bíblico antiguo y medio que no se juntan con la muchachada, pero por suerte una negra pulposa se escapa de una revista porno y le baila con las tetas cerca de la cara para recordarles la vida, la carne, el placer, también es para los locólogos.
Mi Catebliobi enquilomba marulos y se le para de manos al aburrimiento.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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