“Mepati Naelcoco”

(Primera escuela de patín artístico de Esquel)
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Con el afán de fortalecer la identidad de nuestro pueblo, la Organización Recordando Tradiciones Olvidadas (O.R.T.O.) expone en su Museo particular la muestra deportiva social y cultural “Mepati Naelcoco” acerca de la primera escuela de patín artístico de Esquel con fotografías y documentos que colocan a esta disciplina entre las más practicadas a principios del siglo XX en Esquel, incluso más que el fútbol.
Harto conocido es el trabajo de investigación, recopilación y documentación del Licenciado en caracúes de rodilla de capón Hector Raul Gato Ossés quien en su libro basado en este deporte llamado “Qué fumaste abuela que a las pantuflas le pusiste rueditas de empanadas” describe en un tramo los inicios de la escuela:

“…Eran años de esfuerzo, de arduos trabajos de adaptación de los nuevos inmigrantes al mallín que actualmente conocemos como Esquel, entre ellos, el matrimonio checoslovaco conformado por la esquiladora de sobacos de huemules Demetria Mapati y su marido el astrólogo especialista en cartografías lunares sobre espaldas de pecosos, Prometeo Naelcoco. Ambos llegaron a estas tierras a principios del 1900 con la promesa de trabajo por parte del Proctólogo jesuita, Esteban Crespo quien emprendía por entonces su empresa de cosméticos a base de sudor de guarén que, lamentablemente se fundió a las tres horas de haber inaugurado su negocio…”

Abandonados al azar y en tierras inhóspitas para su cultura, Mepati y Naelcoco deciden jurarse amor y eterno y quitarse la vida un 33 de julio de ese mismo año en pleno invierno. Con las últimas monedas que les quedaban compran una botella de ginebra bols en el almacén “Old woman from the water” del gringo Luis Llevilao para envalentonarse y con un collar de huesos de caracú de capón atados al cuello arrojarse a las aguas de la laguna la Zeta y así perderse en sus profundidades, pero la vida siempre nos da una mano y sin haber calculado que debido a las bajas temperaturas al saltar y caer en el hielo comienzan a resbalar y patinar en la superficie congelada del espejo de agua haciendo movimientos danzarines que, ante la mirada de los paisanos, parecían la destreza de dos deportistas de élite.
Claro está, siempre hay un comerciante con buen ojo para los negocios, como el caso de Damián Martín Duflòs que andaba vendiendo armónicas hechas con chapitas de gaseosa, así que manoteó a ambos del cogote y al llevarlos hasta la orilla les dijo que el impacto generado entre los vecinos de la laguna debía ser capitalizado, entonces utilizó sus instrumentos de lata adjuntándoles unos huesos de caracú de capón con ejes de caña colihue y los convirtió en especies de patines patagónicos e instruyó a Mepati y Naelcoco para que se entrenaran durante algunos días y abrieran la primera escuela de patines de la Patagonia bautizada “Mepati Naelcoco” en la cual llegaron a tener cuatro mil quienientos alumnos no solo de Esquel, sino de diversos lugares del mundo hasta colocar a Esquel como la capital del patín artístico mundial.
Así podemos leer en los tramos finales del libro de Hector Raul Gato Ossés en su capitulo de etimologías como la criolla frase “Me patina el coco” tiene su origen en aquel legendario matrimonio checoslovaco, y cada vez que alguien tiene una innovadora idea suele rememorarlos en homenaje a aquellos pioneros citando sus nombres:

“…Si, ya se, Mepati Naelcoco, pero yo largo esta empresa igual…”

– Fin –

* Dedicado con amor a mi bro del soul, Damián Martín Duflòs para que pinte una sonrisa en estos difíciles días y agradecer la foto al querido Gato Ossés. Ambos músicos gloriosos.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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