“Lucrecia, la burbuja extraviada”


Lucrecia era una Burbuja de jabón que no conocía cómo, cuándo ni donde nació. Tampoco sabía hacia donde viajaba ya que el viento y la brisa no comprendían el idioma de las burbujas.
Cierta tarde de Abril, Lucrecia flotaba distraída por los aires cuando de repente chocó con un cactus en la Quebrada de Humahuaca. Las gotitas cayeron al suelo y las bebió una langosta ciega que pudo seguir su peregrinación en paz, en cambio, el alma de Lucrecia se elevó hacia el cielo hasta besar una nube gorda y remolona que la cuidó entre sus brazos de algodón.
En las tardes de tormenta, las gotas de lluvia que se estrellan en los charcos de las calles solitarias forman tribus de burbujitas revoltosas que repiquetean una melodía que sube al cielo indicando al alma de Lucrecia el camino de regreso a casa.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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