«Los pedos con olor a frambuesa»

Señora, señor, no le tengan miedo a las telarañas que cuelgan de las nubes panzonas, no hacen daño, sólo que son gruñonas por las mañanas, cuando el viento trae de pedos de frambuesas desde las montañas del lago sin superficie ni fondo, allí donde los aldeanos fabrican flatulencias frutales para joder a los que se enojan por el bochinche de los niños y las niñas en las veredas.
Cada vez que usted se enchincha, las cejas se arrugan y caen dos pelitos de la misma en la espalda de las libélulas arquitectas y con ese pelambre cejeril, edifican colmenas para elefantes jubilados, donde aprenden a tejer telarañas con los hilos de las penas de la lógica, luego las cuelgan de las nubes panzonas y se vuelven a dormir.
Es por eso, señora, señor, que le sugiero no se enoje por enojarse, anímese a tirarse pedos de frambuesas y verá que al menos dos o tres sonrisas diarias cosechará en la cola del banco, en la fila del supermercado o en la ronda de los familiares y amigos a orillas del difunto que se fue para siembre sin saber que divertido son los pedos frutales en las reuniones de escribanos.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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