¡ Laaaa !

(Real Academia de la lengua Esquelense – RAE)

Según el libro “Guarenes eran los de antes” del Historiador local y creador de la sopa de rodilla de piche patagónico Joaquín Brand, la primera vez que se utilizó el término ¡Laaaa! fue en 1901 en ocasión que Elda Griffiths, la campeona patagónica de pesca de percas y con latita y lombriz y primera vocalista de la banda de chamamé galés Refaloso Como Manteca, se encontraba enseñando al sordo Agustín Lino las artes de la pesca y canto gales en una misma clase.
Recordamos textualmente un párrafo del libro donde Elda decía:

“…Al remar el agua y el remo nos regalan la nota Do, cuando el bote rompe olas chicas lo hace en Re, el sonido de la línea cortando el aire está en Mi, cuando el pez muerde el anzuelo escuchamos el Fa, el salto del animal sobre el agua es el equivalente a la nota Sol y la perca que saquemos se la come esta noche a la parrilla la profesora ¿Si?…

”Lino, el sordo alumno, con astucia supo que Elda estaba, no sólo currándole una nota musical, precisamente La, sino que además y aprovechándose de la situación de poder Maestro/alumno, le estaba afanando el producto del resultado de una clase de pesca, es decir la perca que sería digna de un chupín nocturno, marcando a la docente el error u olvido en la escala musical más el intento de churrasqueo del pescado, con vehemencia en el mismo párrafo del libro:

“…¡Laaaa…Señora Maestra!…Laaaa!!!….Laaaaaa….Señora!!!….Laaaaaa!!!…”

Fue tan rotunda la exclamación del sordo que la señora Griffiths debió reconocer, retractarse y pedirle disculpas al alumno. Cabe destacar que la elevada voz de Agustín Lino se escuchó entre unos pescadores en la orilla, quienes creyeron oír en las fuertes expresiones del alumno una alusión al pique de un pez de dimensiones descomunales. Desde aquel día, cada vez que los pescadores contaban acerca de la captura de algún pescado de dimensiones exorbitantes, todos comenzaban a gritar casi como en ritual de tribu:

«…¡Laaaa! …¡Laaaa! …¡Laaaa! …”

denotando un gesto de exageración para con el emisor. Es de ese modo que el término esquelense llega hasta la actualidad sólido en su uso familiar y con una impronta identitaria contundente que se manifiesta en el quehacer diario de múltiples maneras, como por ejemplo, conversación entre el gerente de Empresa Camuzzi y un Usuario:

– Camuzzi: Aquí le traigo la factura del gas con la nueva tarifa.
– Usuario: ¿Cuánto es el monto a pagar?
– Camuzzi: 15.000 pesos.
– Usuario de gas: ¡Laaaa!

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