“La Silla”


Sólo heredé de mi Abuelo una vieja silla.
Tiene el cuero desteñido como las esperanzas de las nubes antes de ser lluvia. Las patas de madera están cansadas de sostener cansancios, creo que pronto alguna de las cuatro se quebrará. De todos modos, aun me gusta sentarme en la silla de mi Abuelo.
El aroma del cuero y la madera rasguñadas por las décadas insolentes, me convidan sueños que no son sueños, pero conviene llamarlos como tal.
Cuando me siento en esa silla, vuelven los amaneceres de pesca, los goles del potrero de la esquina del viejo barrio, las revistas de Paturuzú y el cacao con leche.
Algunas sillas, más que patas, tienen alas.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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