“La palabra y la tradición en Arcantein”


Se cree que en la aldea de Arcantein la palabra brotó de la tierra antes que sus mujeres y hombres que son sus simple canales de desarrollo, vida, muerte y resurrección de las mismas.
Durante años, la palabra era el alimento principal de los Arcanteinos, como así también su vestimenta, su religión, la medicina y el modo en que sus chamanes lograban ver el pasado y el futuro. En definitiva, las palabras eran Arcantein y Arcantein era las palabras, pero cierta noche cuando la aldea estaba durmiendo, distraída en los campos del sueño y la palabra que rige el sueño, llegaron los comerciantes de occidente con la espada, el miedo y el veneno del silencio que enceguece los colores de las voces que marchitó el río que regaba las raíces de las palabras. Algunas de las palabras lograron huir y esconderse en las altas montañas, en las cuevas perdidas y desiertos cercanos. Se están organizando, reponiendo fuerzas y volviendo a reconocerse entre sus lenguas e identidades, desean volver a ser el manantial de vida, muerte y resurrección de las tradiciones de Arcantein.
En los pasillos de los lujosos y fríos palacios de los comerciantes de occidente, donde no conocen, ni aman, ni comprenden los colores de las palabras, ha comenzado a inquietarse el ambiente, ya se sienten aromas exquisitos, sutiles que bajan de la montaña, emergen de los desiertos, se asoman desde las cuevas, son las palabras nacientes cuyos ancestros fueron callados y ahora paren lucha, tierra e identidad.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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