“La Navidad del Jesucristo sin marketing”


Mírelo usted, nomá, ahí anda el Jesucristo sin marketing cosechando las resacas de los sueños sin descorchar. Anduvo toda la nochebuena envuelto en estropajos limpiando fondos de botellas abandonadas en las veredas como abandonadas sus esperanzas de pan dulce y garrapiñada.
Encontró su pino de navidad en la plaza y lo meó por necesidad y tal vez por bronca, muchas cajas debajo de las ramas, ayunas de regalos, como piel gastada ya descartada que cubrió los obsequios de la serpiente liberal que envenena de capitalismo el antiguo ritual del nacimiento del hijo de dios.
A la medianoche, este Jesucristo de baldío y ochava, levantó su cartón de resero tinto cortado con los dientes hacia las estrellas en la misma dirección que sus ojos vidriosos y su barba adornada por algunos fideos del guiso que se clavó con los apóstoles olvidados por las políticas sociales, recordados por las políticas económicas. En su voz cascada por las colillas de cigarros callejeros y los fríos que muelen a palo cada invierno su garguero se escuchó el murmullo de un brindis, como queriendo salir sin salir de un entripado de broncas y abrazos, mientras su discípulo más fiel, un perro con sarna y tuerto, lo escucha y atesora las sagradas palabras que serán la sangre del nuevo testamento del siglo XXI:

“…Perdónalos, Señor, si saben lo que hacen, por eso estamos en las calles alimentando la pobreza de sus números sin almas; y perdónanos, Señor, cuando entremos a sus reinos a buscar el pan y el vino que nos pertenece a los humildes y nos arrebataron sin cesar al calor de los diez mandamientos de la historia, tu historia oficial, repartiremos tu cuerpo y sangre entre los desposeídos y la Biblia será verbo, paz y justicia entre los mortales y pecadores…”

– Fin –

Calaeverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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