“La migración de las bandurrias y la esperanza de un Pueblo”

Chute-esos-pájaros001
En Esquel, con un grupo de amigas y amigos, nos reunimos todos los 33 de agosto en la cima del cerro Sin Nombre, ese que va y viene de acuerdo a la cantidad de copos caídos el invierno anterior.
Allí arriba, hacemos una pirámide humana cuya cúspide la ocupa una vez cada uno de los integrantes de este grupo de amigos. Esperamos la hora en que el sol bosteza mañanas y la luna pestañea despertares, que es cuando las bandurrias regresan de su migración. Estas aves siempre pasan besando el cerro Sin Nombre y cuando nos ven se acercan tanto tanto que una de sus alas palmea con la mano del afortunado que ese 33 de agosto le toca estar en la punta de la torre.
En ese roce entre las plumas y la piel, nos enteramos si las utopías y las esperanzas aun andan vivas en otras tierras lejanas y de esa manera descendemos cada año, hasta ahora, a comentarles a los vecinos de nuestro Pueblo que aún se tejen sueños de paz y amor más allá de nuestras montañas y mesetas.
En Esquel, la migración de las bandurrias es el modo en que la magia y la vida escriben poesía en nuestros cielos.

* Inspirado en una obra Troche​

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

Deja un comentario