“La maldición de los piratas”


En este verano con ojeras en la fidelidad, saqué treinta y cuatro de envido, soy mano, pero manco para andar rifando romanticismo con dos hielos de sinceridad.
Los poemas que te escribí en las paredes de tu barrio los borré con la punta de mi nariz extra large apenas doblamos la esquina de tus esperanzas con anillos de compromiso y ojos cerrados que cabecean arroces en el corner de los casorios.
En las madrugadas de vodka medio pelo y pecados triple x online, me acogotan las culpas con peluca de mentiras y bijuterie por la biblioteca de mentiras que te leí de costado para hacerte creer que bajaría la luna parandola de pechito para vos y que el colchón del departamento en aquella playa tenía estacionamiento reservado con tu número de documento.
No me perdones ni un gramo las hijaputeses con las que hipotequé tus lágrimas de Susanita a cambio de un container de orgasmos dibujados entre tu piel y mis descarriladas en el colchón de los Sigmund Freud con muletas.
Si me ves cruzar en la senda peatonal, dulzura, no me esquives ni un centímetro, más bien aceitale los engranajes a tus rencores y llévame puesto con tus odios de princesa, ya es sabido que los piratas no merecemos banderas ni tumbas.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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