La famosa Limpiaojetes patagónica”


Con una mano en el corazón y la otra en el culo (por las dudas no esté del todo limpio), quiero que todos los que amamos nuestra patagonia, quienes ascendimos a los riscos más inhóspitos, quienes bordeamos kilómetros de ríos en pos de la pesca, quienes bebimos las místicas caminatas de la meseta, todos ustedes, todos nosotros, recordemos al menos un momento aquel crucial instante en que los intestinos decidieron emancipar a los amigos del interior de manera inesperada, espontánea, encontrándonos a la intemperie, lejos de estancias, ranchos o poblaciones hospitalarias que permitieran una correcta y eficaz evacuación de nuestros entripados y percatarnos de la proverbial ausencia del papel higiénico.
Pues bien, ahí es cuando ella jugó un papel providencial.
Sus tierna, suaves, esponjosas hojas oficiaron con una silenciosa amabilidad de caricia para con nuestro orto, despojándolo de cualquier evidencia de cancha embarrada que dificulta y entorpece el normal transito por las vastas extensiones patagonicas.
Por todo lo expuesto, no sin deja caer un lagrimón en su homenaje, a quien consideramos la madre y mentora del papel higiénico, dejemos unas palabras a la querida y nunca bien ponderada planta, “La LImpiaojetes Patagónicas”.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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