“LA CONCHA DE DIOS”

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La encontré acostada sobre la meseta patagonica, piel con surcos rasguñados por el viento. Con las piernas abiertas al Sol y los varios labios, una invitación a la sabiduría, vellos que resguardan la humedad necesaria para la vida.
Tu hijo, Ricardo Iorio, ultimo de los poetas malditos criollos, te nombró en una canción como la “Concha de Dios”. Fue crucificado por los guardianes de la moral y las buenas costumbres, por los progresistas que beben Coca Cola light en el vientre del Unicenter Shoping y también por las sotanas impúdicas.
Hasta ese momento, nadie había sido tan crudo para revertir el carácter patriarcal de la concepción occidental del universo.
Ricardo, con su rustica verba que no acaricia, pero que es decidora, contestó con honestidad brutal ante la pregunta de un prepotente periodista:

“¿Qué es la concha de Dios, Ricardo?
El big bang, la madre naturaleza, la potencia en Dios en un núcleo que nos hizo nacer a todos, esa es la concha de Dios.”.

La encontré acostada sobre la meseta patagonica, piel con surcos rasguñados por el viento. Con las piernas abiertas al Sol y los varios labios, una invitación a la sabiduría, vellos que resguardan la humedad necesaria para la vida.
Le dio al concepto universo una idea femenina, de Madre. Brutal y sin lenguas en el pelo, si se quiere, pero dijo lo que todos los pueblos originarios del mundo ya lo hicieron ancestralmente.
Entre otras formas, te nombraron Pachamama.
La encontré acostada sobre la meseta. Ricardo te nombró al igual que los ancestros.
Descanse tranquila, nomas, Pachamama querida.

Imagen tomada con celular en La Buitrera, Piedra Parada (Chubut)

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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