«La Carrera de los Choiques»

(Leyenda Patagónica)

(Dedicado a Eulalio Muñoz Jr. Joaquin Arbe y Rodrigo Pelaez…ustedes ¡Ya ganaron!)

Cuentan las añejas paredes de una cueva en la estepa patagónica, situada en un lugar que ya nadie puede llegar y sólo los ancianos originarios conocen a través de sus tradiciones orales, hablan estas manchas en las rocas celosas, en sus pinturas rupestres, que el newen de la Patagonia se manifestaría en los tiempos lejanos en forma de los cuatro elementos vitales, el agua, la tierra, el fuego y el aire, para mostrarle a la humanidad actual el camino del reencuentro con las fuerzas sabias del planeta. Afirman las Machis que se expresaría esta fuerza de la naturaleza, esta expresión del universo, por medio de los espíritus de unos choiques de fuego que arderán de nobleza en los rincones de la Tierra donde las lenguas diversas se juntarán. Rezan los símbolos ancestrales tallados en los labios de los originarios, mientras florecen como brotes las palabras del mapuzungun, un día las cimas canosas de nuestra cordillera bajarán frías de agua por las serpientes de deshielo hasta llagar a los lagos, como así también a los mallines y aguadas de la Estepa, allí, el Agua será el néctar de dos charitos que beberán el Agua sagrada, en tanto los pumas, los guanacos, piches, cóndores y demás animales de la región bailarán sobre la tierra que se elevará en forma de remolino de tierra abrazando a los pequeños choiques y elevándolos hacia el cielo, hasta perderse, empujados por el Viento robusto de la Patagonia. Los Choiques crecerán atravesando los mares bravíos y las culturas lejanas, para descender en el encuentro de las culturas del mundo, en el entrevero de las lenguas, bajarán con la misión de compartir el conocimiento, encendiéndose en un fuego de nobleza que encenderá los fuegos de las almas de las etnias del planeta. Hoy desperté, mientras las sombras de las sombras de un sueño me dejaban las migas del murmuro de aquellos trazos oníricos. Pude alcanzar a observar a dos niños, uno de Gualjaina, otro de Esquel, arrodillados a la orilla de un río bebiendo agua, bailando y zapateando descalzos en la tierra, levantando “polvadera”, mientras un viento fuerte los eleva por los cielos, sobre los océanos, para bajar en tierras orientales, entre atletas de todo el mundo, corriendo como en la Estepa hasta ser Fuego que enciende las conciencias de los miles de presentes y los millones de televidentes del globo. Hoy el Agua, la Tierra, el Aire y el Fuego, se trenzaron en los pies de dos nobles Choiques de Gualjaina y Esquel, que correrán como en la infinita Estepa, prendiendo el fuego y la conciencia de la humanidad, cerrando el círculo de los ancestros que lo predijeron en una cueva lejana de inhóspita de nuestra Patagonia.

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