“Irse por las ramas”


Cuando estoy cansado de cansarme del cansansio, camino sin pisar el suelo hasta el jardín de una casa sin ventanas, puertas ni paredes.
Allí vivía una Abuelita que jamás alcanzó a nacer, pero tejió los escarpines para un arbolito de manzana que ya está seco de esperar a esa Abuelita, para agradecerle.
Ahí mismo, me siento, espalda con espalda con el pequeño manzano. En silencio, el mira hacia el horizonte de mis hombros en busca de mis ojos. Yo, observo sobre los tejados de la lejana ciudad para alcanzar las ramas que masajean el viento y el destino.
En el simple hecho de estar por estar, el Arbolito y yo descansamos el uno en el otro. Y la Abuelita nos sigue tejiendo los escarpines donde seguirán descansando nuestros sueños de hojas secas y cariños de otoño.

* Basado en una obra del Maestro, Troche.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

Un pensamiento en ““Irse por las ramas”

Deja un comentario