“Elogio a la Nada” (Dedicado a Ernesto Capart)

COSMOS: A SPACETIME ODYSSEY: More than three decades after Carl Sagan’s groundbreaking and iconic series “Cosmos: A Personal Voyage,” it’s time once again to set sail for the stars. Host and astrophyicist Neil deGrasse Tyson walks across the Cosmic Calendar, on which all of time has been compressed into a year-at-a-glance calendar, from the Big Bang to the moment humans first make their appearance on the planet in the all-new “Standing Up in the Milky Way” Series Premiere episode of COSMOS: A SPACETIME ODYSSEY.

(photo credit:  FOX)

COSMOS: A SPACETIME ODYSSEY: More than three decades after Carl Sagan’s groundbreaking and iconic series “Cosmos: A Personal Voyage,” it’s time once again to set sail for the stars. Host and astrophyicist Neil deGrasse Tyson walks across the Cosmic Calendar, on which all of time has been compressed into a year-at-a-glance calendar, from the Big Bang to the moment humans first make their appearance on the planet in the all-new “Standing Up in the Milky Way” Series Premiere episode of COSMOS: A SPACETIME ODYSSEY.

(photo credit: FOX)


Año 2004, veinte horas cincuenta y siete minutos. Salimos caminando con Ernesto Capart desde Radio Nacional.
El saltó desde el cordón de la vereda hasta la plazoleta de un solo envión, yo, más tímido, crucé hasta la plazoleta, pero haciendo vueltas carneros. Ni lerdos ni perezosos desplegamos dos playeras, una mesita baja con el termo, el mate, torta frita con dulce de esperanza y una vitrola a go go con un sólo vinilo. Franz Liszt.
Nos acostamos, panza arriba, cada uno en su respectiva reposera cubiertos con dos colchas de lana de bigote de piche.
Pasaron vecinos a saludarnos. Algunos cuchicheaban acerca de la frontera entre la locura y la cordura que nos asistía.
Pero todos sabemos que la cordura después se hace nata, luego ricota y las tartas así son mucho mas locas y ricas.
Mientras veíamos las estrellas, contábamos las fugaces y jugábamos al tetris con los asteroides y las pelusas del pupo,
un policía, un locólogo y un científico se acercaron y nos preguntaron qué estábamos haciendo. Respondimos a coro junto con un murciélago que pasaba volando rumbo a Colan Conhué:

“Nada, simplemente nada”.

El Policía sonrió y dijo que no estábamos rompiendo ninguna regla. El Locologo dijo que eramos una linda dupla para analizar de cerca. El científico dijo que justo estaba estudiando la propagación de las grosellas en el vacío, en la nada, así que asintió con alegría.
A los veinte minutos, los tres estaban con sus respectivas colchas y reposeras mirando las estrellas a nuestro lado haciendo nada.
Hoy, luego de una década, todas las noches que no llueve ni nieva, las plazoletas de Esquel se visten de sillas playeras, vitrolas, mates y familias que se dedican a hacer nada durante unas horas.
Hay felicidad en los rostros de los esquelenses.
Se habían olvidado que, de tanto en tanto, hacer nada es saludable para el marulo, el corazón y fomenta la imaginación con palta, ajo y limón.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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