«EL SOÑADOR QUE SUEÑA AL SOÑADO»

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Descorché los ojos justo en el instante que el Sol arañaba las grietas de la persiana. Me levanté de la cama, pero también quedé recostado en ella. Podía verme dormir. Soñar.
Observé con sorpresa la manera en que mi cuerpo cubría la geografía de la cama y de repente abrí los ojos y vi como el Sol entraba por las ranuras de la persiana. Yo, que estaba recostado, me vi parado cerca del placard y pregunté:

– Sabes cuál de los dos es el que está soñando?

Esperó un momento el que estaba parado y dijo:

– No estoy seguro. Acaso importa?

Y mi cuerpo desnudo en la cama agregó que a los fines de un normal desarrollo de la cotidianidad social, convenía establecer quien de los dos era el soñado y quien el soñador para no provocar sospechas paranormales en el trabajo y menos aun, en la cancha de fútbol.
Luego de una breve serie de ideas se nos ocurrió jugar al Piedra Papel y Tijera. El que perdía se quedaba en casa, el otro saldría al mundo como todos los días. Gané. Le dije que siguiera durmiendo y que no se asomara por la ventana, los vecinos suelen agrandar las cosas, más si se trata de una clonación espontanea.
A la noche regresé a casa. Todo estaba en orden, Arriba de la mesa, al lado del mate usado con la yerba tibia había un papel con una nota:

«Hola, Mauro. Luego que te fuiste me di cuenta que yo era el soñado. Un imperfecto dimensional me dejó varado de este lado. Fue un gusto charlar con vos y conocerme» firma, Mauro.

Extraño son algunos días y algunos hechos. Justamente yo venía a decirle que siempre creí ser el soñado y venía a ofrecerle este lugar del mundo. Una pena, la vida sigue igual que antes.
Esta noche voy a dormir. Me voy a soñar. No quiero despertar. Despierta tu por mi.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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