«El regreso de las heladeras calientes»

(Riesgo país de la pesada gerencia)


No te calientes heladera, qué saben de hambre esos panzas si no les dolió jamás el mate con pan engaña estómagos.Otra vez, como sueño amargo que se encarna en el lomo de nuestras pesadillas, la busarda de la heladera empieza a toser soledades, hasta el rojo perdió el medio tomate solitario, mientras dos viejos limones secos de llorar sobre las ultimas milangas de la semana pasada, le piden al tupper que rasque sus entrañas de plástico para punguearle algunos pegotes de arroz sin aceite ni atún y un poco de esperanzas a cuenta gotas en un sobre de mayonesa apretado hasta la asfixia de bronca.La jarra de vidrio con melancolía de jugos, se ve desnutrida de colores y amansa agua sin ganas de sed, pero ahí entra la madre entre las fauces a dieta de la heladera, para rasguñarle sobras a las sobras de las sobras de mesas servidas en los ayeres recientes, sabiendo ella, mientras se muerde los labios y contiene una lagrima de hambre, angustia y desesperación, que mañana le dirá a sus hijos en el almuerzo aquello que Doña Tota le dijo al Diego en Villa Fiorito «Coman ustedes ese guiso de fideo sin carne, yo me tomo unos lavados, no tengo hambre, me duele la panza».


– Fin –


Calaverita Mateos (Esquel)

www.calaveralma.com.ar

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