“El Caminante que teje los destinos de Esquel”

(Leyenda Patagónica)

Es materia prima de los arduos debates de la filosofía y la religión el tema del destino, si hay uno o varios factores extraños a nuestra voluntad que determina el rumbo de nuestras vidas, pero la ciencia con su prepotentes argumentos siempre viene a mear el territorio para marcar su postura al respecto golpeándose el pecho con la camiseta del libre albedrío adherida al cuerpo, pero es la ciencia la que no se anima a meter sus zapatos en nuestro pueblo, ya que aquí, como todos ya sabemos, el destino y el frágil equilibrio de las tramas humanas de una sociedad, en este caso Esquel, están manejadas y entrelazadas por entidades providenciales que, camufladas con el cuero humano, andan fabricando las historias nuestras. Espero no ser pasivo de una condena mística al revelar al mundo esta verdad irrefutable, documentada, que a continuación intentaré desplegar brevemente.
¿Quien no lo ha visto al gringo?, de derecha estampa y firme caminar, este vecino de Esquel que parece fabricar surcos en las calles y veredas al son del misterio que alberga su eterno andar. Las hipótesis que giran alrededor de este personaje son varias y diversas, la menos convincente es la que alude a encasillarlo como Repartidor de boletas de luz de la Cooperativa 16 de Octubre, pero a todas luces esta explicación no deja conforme a nadie, especialmente a quienes no sólo han pispeado la labor del Caminante desde la grieta disimulada de alguna cortina de alguna ventana, como aquellos que han cruzado algún saludo o incluso quienes han llevado adelante serias investigaciones periodísticas, filosóficas e incluso religiosas.

“…y recuerdo como si fuera hoy, aquella mañana otoñal, lluviosa, cuando desde la banderola del baño pude verlo a él, caminando sin que al parecer ninguna gota lo rozara, tampoco a ese papel que llevaba, que lleva siempre, cuando de repente se paró frente al buzón y gesticulando algunas palabras, como hablándole, logró que el contenedor de cartas de metal abriera sus fauces y tomara el sobre para luego engullirlo…” (Hector Alberto Vidal)

Una de las investigaciones periodísticas más contundentes la llevó adelante Andrés Campos a través del prestigiosa medio Noticias de Esquel – Página Oficial, quien durante once meses, siete días y tres horas, vivió camuflado, vestido de árbol de maitén pichón para seguir al Caminante por toda la ciudad e intentar develar el motor primario que mueve las gambas del hombre que patea absolutamente todas las calles de nuestra ciudad, pero el resultado de dicha investigación arrojó aún más misterio.

“…Aquella madrugada ejercí la guardia, como siempre disfrazado de maitén pichón, en una vereda cercana a la iglesia Sagrada Corazón de Jesús, estaba saliendo el sol y mientras intentaba ahuyentar a un ovejero alemán que quería orinar mi traje de árbol, apareció él, tranquilo y a tranco firme, el Caminante, por la esquina de Belgrano y Chacabuco, cuando de repente, desde la cúpula de la iglesia, donde habita la campana, comenzaron a brotar papeles, sobres, cual palomas en vuelo, que comenzaron a planear en leve descenso hasta ingresar en el bolso del Caminante, quien mirando hacia todos lados para corroborar que nadie lo miraba, emprendió otra vez los pasos hacia las casas de los diverso barrios de Esquel…”

Si bien la Filosofía también metió sus narices argumentativas en el misterio del Caminante, como lo recordamos en el famoso discurso de Juan Pablo Luna sobre “Emprendedores Paranormales” en el Club Victor Sueiro, en Pocitos de Quichaura

“…Ontológicamente y deontológicamente, podemos aseverar que El Caminante es un verdadero emprendedor del siglo XXI, quien viene a suplir el vacío epistemológico que los filósofos clásicos han dejado, ya que su labor es la de depositar en cada una de las casas, buzones, por debajo de las puertas, etc, frases filosóficas escondidas entre supuestas cuentas de energía de la Cooperativa…”

Así es que de esta manera no pretendo o pretendemos tener la verdad absoluta, sino que deseamos aportar algunas herramientas que nos permitan conocer la superficie y el fondo de la historia de nuestro pueblo, como es una de las creencias más sostenidas entre las vecinas y vecinos a través de la cual se cree fervientemente que el andar del Caminante, en realidad, opera sobre el entramado social, cultural e incluso amatorio de la población, estableciendo vínculos y nexos geométricos en su camino, elección de calles, cruces de una vereda a otra y depositando boletas en cada uno de los hogares que, en realidad, no son nada más ni nada menos que las misiones que la providencia nos encarga a cada uno, pero disfrazados, como dijimos anteriormente, de supuestas facturas energéticas.
No le pido que usted crea que Esquel todavía mantiene y cuida sus misterios, sólo que se desvista del prejuicio de la lógica y la razón y se permita imaginar que otros mundos son posibles, que como nuestro personaje en cuestión, usted también a dudado de su percepción alguna vez al haber visto casi al mismo tiempo al Caminante en dos barrios distintos y en extremos de la localidad, al mismo tiempo.
Para finalizar y no cansarlos con tanta información que si bien es vox populi, nadie se ha atrevido a exponerla en foros públicos, le cuento que mientras estoy finalizando estas palabras, acabo de levantar la vista y a través de la ventana de la cocina lo veo a él, el Caminante misterioso, también mirándome, mientras deja la supuesta boleta en el buzón, sonriendo, levantando el pulgar, como diciendo, esto, contarlo, es precisamente tu destino.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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