“El beso de la Duquesa y el Sacerdote”

– Leyenda patagonica –

Si bien, los esquelenses somos respetuosos con las supercherías científicas y no nos andamos mofando de esas leyendas acerca de un tal Big Bang como nacimiento del universo y de su expansión, tampoco nos creemos la teoría de los Reyes Magos.
Pero cuesta hacerle entender a los turistas y vendedores de telas persas el verdadero origen del Universo y su mantenimiento.
No merece llamarse esquelense aquel que no conoce a Lialia, Duquesa de la Patagonia y Onirepep, Sacerdote orador de los distritos oníricos de los seres humanos.
Ella, tallada por las horas infinitas de las rocas arquitectas de los Altares, diariamente teje historias de ternura con los pétalos de las mutisias que cantan al viento.
El, dibujado por el pincel de la sutileza del felino que soñó Swedenborg, rasguña todas las noches el cielo oscuro para que los mortales no olvidemos la poesía de las estrellas.
Ambos, la Duquesa y el Sacerdote, cuando el Tiempo de arenas y agujas no había comenzado a girar ni caer, se besaron sin el permiso de las reglas metafísicas más conservadores e inventaron el Universo.
Tienen la fatigosa, pero honrosa tarea de custodiar la expansión del cosmos con su dinámica vitalidad.
Si usted no es fanático de las ciencias y sus fantasías, lo invito a acercarse cualquier tarde de sol a las confluencias de las calles San Martin y Volta, obviamente en Esquel, y arrimarse a hasta una de las esquinas donde habita orgulloso un colosal sauce. Tómese el tiempo de los bichos bolitas y siéntese a los pies del majestuoso árbol. agarre dos hojas, una seca y otras verde. cierre los ojos y frote sus parpados con ambas hojas.
Luego, paulatinamente levante los parpados y observe con los ojos entreabiertos el pico más alto del Cerro Veintiuno.
Exactamente a las 18:42 de la tarde, bañados por el sol, verá con sorpresa y emoción como la bella Duquesa Lialia y el Sacerdote Onirepep se funden en un beso tan perfecto, dulce y hermoso que el Universo recuerda su nacimiento y en virtud de ese amor se expande diez años luz mas por los confines de los confines.
Discúlpeme que interrumpa abruptamente este relato, son las 18 horas y me estoy yendo rápidamente a tomar mates abajo del Sauce y esperar las 18:42.
Me gustan los besos que nos dan sentido a nosotros y al Universo.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

Deja un comentario