“El árbol de Guindorezo y el turismo en Esquel”

(Leyenda patagónica)
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Aunque usted no lo crea, en Esquel existe un árbol que es mitad cerezo y mitad guindo. Sus raíces tienen varias patas que calzan zapatos con elegantes tacos que le permiten trasladarse de estación a estación, aportando la dulzura del misterioso andar.
También, en los extremos de sus ramas florecen, sobre todo en otoño, manos que al son del viento saludan como a lo lejos rociando de un sabor ácido y melancólico, cual despedida final.
Desafortunadamente (o no), nadie a podido fotografiar un Guindorezo, pero se sabe que algunas abuelas artesanas fabrican dulces con sus frutos y quienes han consumido los mismos nunca sabrán si se están yendo, viniendo o simplemente andando la vida y nada más.
Según el relevamiento de la agencia de la Secretaría de Turismo, muchos son los turistas que llegan a la zona en busca del Guindorezo, pero no saben si pasar o radicarse definitivamente y es esa duda la que hace que decidan quedarse más días en nuestro pueblo.
El Guindorezo es un árbol mitad cerezo, mitad guindo. Su leyenda (o realidad), nos permite tener cada vez más tiempo a los visitantes disfrutando las dulzuras de nuestra tierra y ser pesarozo para ellos, cada vez más, saludarnos cada vez que el sabor ácido del regreso manda volver a sus pagos.

* Basado en un dibujo del Maestro, Troche y dedicado a la querida Productora Artesanal de dulces, Momi Pugh

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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