“El Amor es una huevada”

(Huevo Di Caprio & Yema Winslet, una clara historia de amor)

Te conocí en aquella clase de filosofía en la cual exponías sobre la teoría del Doctor Eggsman:

“Quién fue primero, la Gallina o el Huevo?”.

Me enamoré inmediatamente.
Nos conocimos charlando en aquel café sobre la trágica historia de nuestras familias, la tuya había sido batida en una casa de repostería que la hizo torta para cumpleaños, la mía murió de tristeza cuando su casa fue expropiada y usada, vilmente, en una pared para la buena acústica de un estudio de radio.
Ahí, te enamoraste de mi.
Muchos me decían que nuestro amor era pura cascara. Nosotros, en cambio, sabíamos que vos eras clara conmigo respecto de tus sentimientos y yo, era obvio, estaba hasta los huevos contigo.
Una noche unimos las yemas de nuestros dedos en clara señal de Amor eterno.
Tuvimos dos niños hermosos. Les regalábamos huevos de pascua y le leíamos el cuento del dedo que se robó un huevito, a dúo.
Un día fuimos separados brutalmente por agentes de la Sociedad Comercializadora de Huevos Argentinos. Brutalmente, fuiste llevada a una casa de repostería, yo a una fábrica de huevos de pascua como modelo esclavo.
Pasaron días eternos tristes, grises.
Te buscaba en cada torta, en cada rosca de pascua, pero en vano, ya que siempre hacia huevo.
Un día, me metieron en una caja de huevos con otros huevones y me introdujeron en una heladera de una cadena internacional de supermercados. El frío comenzó a matar uno a uno a mis compañeros, cuando de repente oí una voz que me gritaba:

“Amor…Amor”

y me di cuenta que estabas en la caja de huevo contigua a mi.
Los últimos sobrevivientes de ambos habitáculos nos ayudaron con las ultimas fuerzas a que quedemos en los bordes de los recipientes de cartón que nos contenían.
Una vez cerca, prácticamente congelados, alcancé a unir nuestras yemas y decirte que íbamos a ser recordados como los huevones enamorados en la película “Titanic”.
Te reíste, cerraste los ojos. Luego yo.
Mientras me dormía eternamente junto a mi amada huevona, dejé una frase para la posteridad:

“El Amor es una Huevada”

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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