“Dialogo entre una gota y un charco”


– Charco: Epa, que golpe Gotita ¿Estás bien?
– Gotita: Si, sólo me duele el hidrógeno. Gracias por atajarme.
– Charco: De nada, es mi vida, mi destino ¿De dónde vienes?
– Gotita: Mi madre, una nube gris me abandonó allá, en el cielo.
– Charco: Acá, en este humilde ranchito de barro y agua podes quedarte, corazón, afuera, la sequía de amor está brava. Serás bienvenida entre todas las gotas que me habitan.
– Gotita: Muchas gracias Don Charco ¿Cuántos años tiene usted?
– Charco: Nací en la última inundación del Río Percey, cuando este volvió a su cauce normal.
– Gotita: ¿siempre fuiste un charquito?
– Charco: No, al principio era un señor Charco, pero el tiempo fue secándome.
– Gotita: ¿Me vas a cuidar?
– Charco: Claro, chiquita, como a todas tus hermanitas de agua.
– Gotita: ¿Y cuando usted se seque?
– Charco: Nos abrazaremos fuerte, muy fuerte y el Sol nos llevará como un algodón hasta el cielo, allí encontraremos alguna nube que nos quiera cuidar, cargar nuestra líquida existencia, para regresar a ofrecer vida al planeta.
– Gotita: Tengo sueño ¿puedo descansar en tu bordecito de barro?
– Charco: Recuéstate aquí. descansa. mañana es día de fiesta y hay mucho chapoteo.
– Gotita: Gracias, le quiero mucho.
– Charco: Hasta mañana, mi vida. También la quiero.

Fin

Calaverita Mateos (Esquel)
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