“Dialogo entre la A y la Z”

10603373_10206662654257260_8648744282195087696_n
Una mañana cualquiera, dos letras del abecedario que jamás se vieron entablaron su primera conversación.

A: Buen día, Z ¿me escuchas allá al fondo?
B: Si, A, poco pero te escucho ¿Cómo se encuentra?
A: Bien ¿Usted?
B: Tirando del abecedario para no aflojar.
A: Siempre quise conversar con usted, pero las compañeras del medio no me daban letra.
B: Es que siempre les inculcaron que los opuestos no se tocan.
A: Tiene razón, B, además si supieran del esfuerzo que hacemos para sostenerlas a todas, creo que algún día deberíamos intercambiar roles con todas ellas para que entiendan que significa ser el principio y fin de las lenguas.
B: ¿Alguna vez pensó en caminar hacia el lado contrario donde forma el abecedario y yo haciendo lo mismo, tal vez algún día nos encontremos cara a cara y nos conoceremos fielmente en nuestras diferencias?
A: La verdad no, pero es una maravillosa y arriesgada idea ¿Lo intentamos?
B: Hecho! Emprendo mi camino inverso, nos vemos.
A: Lo mismo digo, hasta que la vuelta a los idiomas nos encuentre frente a frente.

– Las demás letras del abecedario sintieron que quedaron desprotegidas y salieron disparando cada una para el lado que se le antojó, juntándose al azar o por voluntad propia con las letras que querían. A partir de allí, los idiomas del mundo quedaron mudos, pero empezaron a nacer nuevos idiomas más libres y soberanos que no obedecían a reglas estrictas ni a la autoridad de los diccionarios.
La humanidad no volvió a tener guerras y el odio al otro, al diferente, sólo una leyenda antigua.

– Fin –

Dedicado a Daniel Viola.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

Deja un comentario