«Conversación con el Coronavirus»

(Breve guión teatral para obra sin actores ni público)

Primera y única escena. Una avenida en Esquel, noche fría con densa neblina. Ubaldo (U) camina y se encuentra con un viejo envuelto en ropa y trapos viejos, se dan la mano y entablan una conversación:

– U: Buenas noches, buen hombre.
– C: ¿Buenas?
– U: Una formalidad ¿Qué hace solo a estas horas de la noche caminando solo?
– C: Buscando gente.
– U: ¿Sabe que estamos en cuarentena?
– C: Por supuesto.
– U: Las personas están guardadas en sus casas.
– C: Lamentablemente.
– U: ¿Lamentablemente?
– C: Si, necesito vidas para vivir.
– U: Todos están adentro para poder seguir viviendo.
– C: Es así, por esto me vuelvo más débil.
– U: Por ahí necesita un médico.
– C: ¡No! ni los nombre.
– U: Disculpe, no nos presentamos, soy Ubaldo.
– C: Coronavirus, me llaman.
– U: (Risas) me encantan las personas con sentido del humor en tiempos difíciles.
– C: ¿Tiene un cigarro?
-U: Si, tome.
-C: ¡Fuego?
– U: Ahí tiene, entonces lo llamaré Don Corona.
– C: Si le resulta cómodo…
– U:Don Corona, usted se está llevando muchas vidas ¿No lo aflige?
– C: No, sus muertes son mis vidas.
– U: ¿Hace cuanto labura así?
-C: Desde tiempos inmemoriales, nací junto a la humanidad y me iré con ella.
– U: Pero esto es culpa del capitalismo.
– C: Pelotudeces.
– U: ¿Pelotudeces?
– C: Si, yo estuve con la humanidad en las cavernas, en la antigüedad, en el medioevo, hoy es sólo una epoca mas.
– U: ¿No siente pena cuando se lleva un alma?
– C: Usted siente pena cuando pisa una achicoria en la vereda, sienten remordimiento cuando construyen ciudades sobre los microbios, los insectos y los roedores?
– U: Entonces ¿Nadie se va a salvar?
– C: Algunos si.
– U: ¿Alguna vacuna?
– C: Conciencia y expansión del ser.
– U: (Silencio)
– C: Aquellos que logren callar la razón, emigrar del cuerpo por un ratito, al menos, y desplegarse con conciencia infinita como un pequeño organismo, dentro de otro organismo más grande, en engranaje con la galaxia que lo contiene y así expandiéndose hacia el cosmos, cual ser vivo plurivital, sin principio ni fin.
– U: Una religión, dice usted.
– C: (Enojado) no hablé de comercio de las almas.
– U: ¿Entonces?
– C: ser Ser.
– U: Creo entender, soy un privilegiado, tengo que compartirlo con el resto del pueblo, con los gobernantes del país y ellos con el mundo.
– C: Lo siento, es demasiado tarde.
– U: Pero al menos salvaré algunas vidas.
– C: Estrechamos las manos, fumamos del mismo cigarro, bebimos de la misma petaca, sólo pensó en usted y un poco en mi, olvidó a los demás.
– U: (Silencio, mientras los ojos se humedecen)
– C: Usted ya es un alma mía, venga caminemos juntos, al menos la muerte podremos compartir.

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