“Conecticut no es para mi”


Desde las esquina donde se juntan las calles que olvidaron a las esquinas y sus faroles, vienen en fila pareja, como mormones de mañana de domingos, los paladines del buen vecindario a desparramar a discreción dos decenas de teléfonos modernos, novedosos, pero que curiosamente no tienen marca. Tampoco elegancia.
Tienen estos teléfonos unos carteles escritos en letra del alfabeto griego:

“En este mundo tan hostil, hay que hablar mucho y estar más conectados con tu prójimo”

Pido gancho y me agacho detrás de un tacho, mientras me sacudo la caspa de mis buenos modales, manoteo la tranquera de este barrio que huele a oficina de rentas recién inaugurada. No me quedo.
Me voy hacia otras ochavas más prometedoras, donde la soledad y el aislamiento voluntario no son vistos como hijos del pecado, sino mas bien, medicina vital del alma.
Ya hablé demasiado. Hasta luego.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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