“Cielo lloró humanidad”


Anoche, en el cuarto piso de la madrugada, comenzó el cielo a estornudar lagrimas enojadas.
Empecinadas, las gotas kamikazes fenecían contra el vidrio, obligando a divorciarme de la sabana, levantarme y observar por la ventana.
Una desganada luz de neón del alumbrado público abría la posibilidad de ver la lluvia.
La sorpresa, no sin algo de miedo, me asistió.
No se trataban de gotas de agua, eran pequeños seres humanos del tamaño de las mismas. Sus miradas también denotaban cierto aire de sorpresa, pero no miedo.
Las gotitas humanas se estrolaban contra la calle, los techos de las casas y los autos. Vi algunos rostros conocidos. Puedo jurar que Chesterton y Leonardo Da Vinci fueron a parar a un charco, y dos o tres parientes de frente contra una bolsa de basura.
Anoche, en el cuarto piso de la madrugada, comenzó el cielo a estornudar lagrimas enojadas.
Cada tanto, el Tiempo y el Espacio son los dados con los que juega Dios. Precisamente, bajo esa oscuridad atravesada por el filo del neón urbano, tuve la oportunidad de asistir a una lluvia histórica.
Anoche, en el cuarto piso de la madrugada, el cielo lloró historia. Lloró humanidad.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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