» Cazafantasmas, personas no gratas en Esquel «

(Leyenda patagónica de la casa de la calle Alberdi)

Si bien, el hambre del progreso, ha masticado los esqueletos de aquella locación espectral, nosotros estamos convencidos que los espíritus de quienes habitaban la morada aún deamblan por aquella cuadra donde estaba la misteriosa casa de la Calle Alberdi, entre San Martín y Ameghino.Ya sabemos los esquelenses, las bondades que ofrece la ciencia moderna y sus tentáculos racionalistas, como así también la enorme ayuda de la lógica y el pensamiento positivista para afrontar ciertos mitos que estancan la evolución del individuo y a comunidad en la que está inserto, pero por favor, no nos quiten los fantasmas de Esquel.Quienes raspamos diariamente los bigotes de nuestras alpargatas por las calles de nuestra ciudad debemos, hoy, hacernos cargo de una verdad irrefutable, pero que nadie se atreve a decirlo en voz alta, por miedo a que la fuerza de la salubridad mental, algún cura beodo o los gendarmes de la veracidad impugnen nuestra identidad de Pueblo que resiste la globalización:

“En Esquel amamos a nuestros fantasmas y viven en la cuadra donde se asentaba la Casa de la Alberdi”

Tal vez colonizados por la industria cultural hollywoodense, que sólo ve a los fantasmas como seres siniestros que viven en trincheras antagónicas a los mortales o, peor aun, el daño cerebral ejercido en nuestra propia cultura con películas como “Mingo y Anibal contra los fantasmas”, nos hemos alejado de foros comunes que otrora compartíamos con espectros locales.Es sabido que muchos directores de cine foráneos y algunos regionales, con sed de lucro y ausencia de arte, han intentado filmar cortos y largometrajes en la Casa de la Alberdi, debieron huir despavoridos al escuchar extraños sonidos en el predio, como por ejemplo algunos flatos voladores e imágenes extrañas como aquella que describió el escribano Ronaldo Messiesme Jorquevó, en su nota del Diario el Oeste de 1995:

“…Mientras regresaba de mi estudio, tarde, a la medianoche, la vi asomarse por la ventana. Eran dos tetas más grandes que las de la Coca Sarli…”

Debemos sincerarnos con nuestros espectros locales. Jamás han cometido ningún exabrupto ni han asustado, intencionalmente, a nadie, los cachetazos racionalistas que nos han dado una y otra vez en la mejilla de nuestras nobles creencias, lograron que dejemos de prestarles atención, los hemos espantado (supuestamente tarea de ellos), de nuestros altillos, hemos fumigado con certezas científicas nuestros sótanos y chimeneas provocando la inexorable huida de los muchachos y muchachas translucidos hacia su último refugio, La Casa de la Alberdi.Cabe destacar que la afamada Casa era una antigua carpintería, pero por su aspecto tenebroso, que oficiaba de filtro para parejitas que iban a revolcarse entre las matas y niños que andan con gomeras cazando pajaritos para la polenta, permitía que dicho emplazamiento cubra las expectativas fantasmagóricas para un tranquilo pasar.Contemos a los turistas que, entre otros, nuestros benévolos espectros no pasan más que de un diariero gangoso que fue atropellado antes de vender su último periódico y aún se ve su bicicleta, en las noches de luna llena, dando vueltas alrededor de la casa esgrimiendo el hermoso:

“Ñariooooooooo….Ñariooooooooo”

Por lo tanto, el proyecto que presentaremos ante las autoridades pertinentes de Esquel, consiste en declarar:“El emplazamiento en donde se encontraba La Casa de la Alberdi, Casa Ilustre de la ciudad de Esquel y declaramos personas no gratas a los Cazafantasmas”Luego de varias conversaciones de ultratumba con los fantasmas más sociales de dicho hogar, aceptaron por amplia mayoría realizar paseos turísticos por la cuadra de la antigua Casa, siendo ellos mismos guías espectrales del predio, a cambio que no les birlen su último rinconcito.Un espacio para que los antiguos mitos, las antiguas leyendas, sigan caminando de la mano de las mejores tradiciones orales de nuestro querido Pueblo.Luego de presentar el proyecto, nos juntaremos en familia todos (mortales y expilchados), en la vereda, en la calle, frente a la futura Casa Ilustre de Esquel, nos tomaremos de la mano, hecho que se complicará por la inmaterialidad de algunos de los asistentes, y brindaremos en paz, alegría, con el sentir de los esquelenses que ya no laten ni respiran, para que todos, pero todos los espectros de buena ley, tengan su asilo, su refugio, donde pasar el resto de sus vidas (?).Si estás de acuerdo con instituir “La Casa de la Alberdi, Casa Ilustre de la ciudad de Esquel y declaramos personas no gratas a los Cazafantasmas”, entonces, por favor deja tu comentario y firma en este texto. Si sos un Fantasma y no podes agarrar la lapicera, por favor haz que se mueva nuestra pantalla en señal de conformidad.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.