«Neneos guardianes de la Patagonia»

(Leyenda patagónica)

Registros históricos oficiales han fenecido en los estómagos de bibliotecas regionales y la música con fritura que nos llega de las tradiciones orales, han optado por callar ciertas verdades. una de ellas, el Neneo. Comprender la importancia del Neneo no exige, en este caso, abocarse a las tradiciones académicas biologicistas ni tampoco a la efectiva rigurosidad de la metodología científica, sino, en este caso, hablaríamos del Neneo sólo como un vegetal que ayuda a evitar la erosión del suelo estepario patagonico. Para sumergirse en la comprensión del espinoso vegetal, juzgo necesario, optar por caminos alternativos.Brindo aquí algunas técnicas básicas:

– Elegir un lugar en la estepa patagonica. Ubicarse estrategicamente y a una distancia prudencial de algún grupo de Neneos.– anotar en una libreta, por medio del uso de GPS o coordenadas latitud longitud, la ubicación de los Neneos cada treinta minutos.– La sorpresa, el entusiasmo, no deben entorpecer la observación y mucho menos interferir en el cotidiano desenvolvimiento de la vida Neneolistica.

Los resultados obtenidos por quien escribe están inscritos en la investigación de un frondoso grupo de Neneos que habita en la cresta del cordón montañoso que bordea el flanco derecho de la ciudad de Esquel. A lo largo del trabajo y observación he logrado establecer jerarquías notables entre los Neneos, que varían en tamaño, color y cantidad de espinas, lo más sorprendente que descubrí es que el Neneo es uno de los pocos (tal vez el único) vegetal terrestre con capacidad de movilidad y traslado sobre la superficie territorial.Ahora bien, otro de los puntos sobresalientes y me animo a destacar como central, es que los grupos de Neneos que van desplazándose, lo hacen en función de ordenes ilegibles a nuestros sentidos, pero si he logrado establecer fehacientemente que, estos grupos se asocian, se movilizan y rodean sitios en aparente o concreto peligro. Focos de fuegos, instalación de proyectos forestales, mineros; en definitiva, reaccionan ante nuevos asentamientos humanos.Los Neneos montan guardias diurnas y nocturnas, analizan, debaten, confrontan visiones y delegan la facultad de ejecución de decisiones en el Neneo más antiguo.El trabajo realizado no es un compendio estático e individual, sino la apelación y convide a respetar a uno de los vegetales más adaptados y distribuidos por toda la Patagonia. Otro modo de acercarse al conocimiento y sabiduría ancestral Neneoril, consiste en trasladar, con permiso de la Tierra, neneos a los jardines de nuestros hogares y ubicarlos en sitios convenientes, su reproducción controlada permitirá no solo la transformación paradigmatica de la belleza en nuestros patios y jardines, sino la custodia mística de nuestros ambientes familiares y ciudadanos por medio de la interacción inteligente y sensible con estos soldados con los cuales la naturaleza dotó a la Patagonia.

“Marcelo Mingi Torio”

(El esquelense plagiado por el francés Marcel Duchamp)

Los archivos históricos del arte nos revelan ciertas verdades que no son tales, un caso, tal vez el más relevante, es el Artista que cambió el concepto del arte, pero cuyo trabajo fue robado por un Francés que hasta el nombre le birló. Nos referimos al plagiador francés, mundialmente conocido, Marcel Duchamp.Marcelo Mingi torio nació en Esquel en 1918 en un baño del boliche de Don José Bidet. Su madre. Luciana Mingi dio a luz a Marcelo tuvo un parto que fue una cagada sumado a su padre, Rolando Torio, que no ayudó una mierda.La pareja Mingi y Torio tuvieron siempre inclinaciones hacia el arte, pero nunca pudieron finalizar una obra, si quiera.Desde niño, Marelo Mingi Torio, le tuvo rechazo a tres elementos, el agua, el jabón y el shampoo, hecho que provocaba la ira de sus padres que a cada rato, todos los días, todos los meses, todo el año, gritaban dentro y fuera de su casa a su hijo en obvia alusión a la mugre y tufo que despedía Marcelo Mingi Torio por escaparle a la ducha:

“Marceloooo, nos duchamo!!!”…”Marcelo…dale, nos dúchamo!!!”… “Roñoso, Marcelo….nos duchamo!!!”

Los vecinos de Esquel que veían en los gustos refinados e interés por el arte por parte de los señores Mingi y Torio, creían que se referían a su hijo en un tono afrancesado: «Marshel Dushamp»Cierto día, en uno de sus viajes por la Patagonia un ignoto ajedrecista francés y pichón de artista se topó al costado de la de una laguna ubicada en una chacra paradisíaca, a un joven sentado en un inodoro reflexionando y le pareció un acto estético poético maravilloso y revolucionario.En realidad, Marcelo Mingi Torio, fue al baño público de la estación del viejo Expreso Patagónico que estaba ocupado y al no contener las ganas aprovechó un inodoro fuera de un terreno en construcción y cagó, como es debido.Este artista francés averiguó el nombre del artista esquelense y en su honor decidió revolucionar en Europa el concepto de arte bautizando su obra vanguardista el Mingitorio (O la Fuente, como lo llaman los intelectuales), además le pareció escuchar en la música del nombre del artista patagónico el nombre perfecto para triunfar en el mundillo de la cultura y, apropiándose, afrancesando el nombre, se rebautizó como Marcel Duchamp y colocó un mingitorio en una muestra ya que no se animó al inodoro, haciéndose mundialmente famoso y levantando dinero en pala en desmedro de nuestro heroico y tristemente olvidado artista latinoamericano, Marcelo Mingi Torio.Es por este motivo que a los curadores de arte, los mecenas, estudiantes de carreras artísticas de nuestro país, deben saber la verdad. Marcel Duchamp es un plagiador y traidor al arte, en cambio, el esquelense Marcelo Mingi Torio es orgullo de Esquel, embajador cultural de Chubut y de Argentina por ser el artista más influyente del siglo XX en las artes conceptuales.


“Mi abuela zurcía medias y memorias”

En la cocina de casa, en el fondo de un cajón geriátrico donde van a internarse todos los ancianos objetos de mi casa, entre decenas de chucherías jubiladas, encontré una cajita de madera sencilla y discreta. La extraje y la llevé hasta la mesa, se trataba del viejo costurero de mi abuela. Saqué un dedal herrumbrado por el olvido, una aguja sin el oficio de las horas y un carretel con hilo marrón con el cual mi abuela zurcía mis pantalones de gimnasia maltratados en los fulbitos de la esquina de mi cuadra.Esforzando la vista pude lograr la copula del hilo y la aguja y en ese instante, precisamente ahí, se enhebraron los recuerdos de la vieja de mis viejos sentada en aquella vieja silla meciéndose al compás de los zorzales en el jardín y unos Chalchaleros en la tozuda Spica, cociendo las medias de los nietos que alborotarían la casa, zarparían al océano del patio, explorarían los confines del barrio para remendar los agujeros que el tiempo le roba a la memoria y comprendí que la viejita con su dedal, hilo y aguja más el sabio silencio había cocido el guión imaginario entre su partida y mi búsqueda en el fondo de un cajón viejo de mi casa para recordarla en la labor noble de zurcir los sueños y los recuerdos de nuestras vidas.

  • 30 julio de 2019

🌳El árbol de Guindorezo🌳

(Leyenda patagónica)

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Aunque usted no lo crea, en Esquel existe un árbol mitad cerezo y mitad guindo. Sus raíces tienen varias patas que calzan zapatos con elegantes tacos que le permiten trasladarse de estación, aportando dulzura al misterioso andar. También, en los extremos de sus ramas florecen, sobre todo en otoño, manos que al son del viento saludan como a lo lejos rociando de un sabor ácido y melancólico, cual despedida final. Desafortunadamente (o no), nadie a podido fotografiar un Guindorezo, pero se sabe que algunas abuelas artesanas fabrican dulces con sus frutos y quienes han consumido los mismos nunca sabrán si están yendo, viniendo o simplemente andando la vida y nada más. Según un relevamiento, décadas atrás, de la agencia de la Secretaría de Turismo, muchos son los turistas que llegan a la zona en busca del Guindorezo, pero no saben si pasar o radicarse definitivamente y es esa duda la que hace que decidan permanecer más tiempo en nuestro pueblo.

  • Ilustración de Troche.
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«Autoayuda»

(Libros para que tu auto ande más mejor)

Si querés ser un exitoso automóvil no podés perderte este fin de semana el Taller de lectura de libros de Autoayuda y aquí te ofrecemos algunos tips:

– Gomas caídas:
Si tu Auto tiene las gomas caídas, leele el libro “Silicona hasta las tetas” de Moria Casán por Editorial “Pez On”.

– Lunetas sucias:
Si no podés ver para atrás ya que la luneta de tu auto está sucia y no tenés dinero para llevarlo al lavadero, leele el libro “Luneta dame plateta” del escritor Adrián de editorial “Dados Negros”.

– Baterías descargadas:
Si tu auto se está quedando sin batería, leele el libro “Demoliendo baterías” del escritor Ramiro Jenkins

– Bujías para árbitros vendidos:
Si vas al partido y notás que el arbitro está haciendo trampa para el otro equipo, revoleale desde la tribuna, Bujías Verón.

Estas y otras lecturas para autos arrancan este sábado a las 12 del mediodía y hasta las 12:30 horas nos dedicaremos a leer y cultivarnos, recreo intermedio de 20 minutos donde comeremos un asado de burro de arranque acompañado por cerveza de nafta artesanal y vinos de aceite lubricante importados.
Se un auto más mejor, vení a leer libros de autoayuda.

Auspicia:
D.M.N. A.C.H.F.M.S.G.T.P.G.B.O.R.S.M. (Departamento de Modernización New Age de las Cosas que no Hacen Falta Modernizar pero que nos Sirve para Gastar el Tiempo que tenemos al Pedo como Gente Bien y Ocultar que en Realidad no Somos Modernos)

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)


🦸‍♂️💪🇦🇷 The Súper Gúzman 🇦🇷💪🦸‍♂️

🎙🎧Crioll populist árgentin rap🎧🎙

Two years ago in this súdac cantry
one président llameitor The Cat
living all the time of vacancy
he hate all the pop & nac
. 💰.
Ey, you, gringueishon this is Árgentin
we dont jav Batman and Superman
but we are protecting for Álbert, Crístin & guach pulent of money Mártin Gúzman
.💰.
The Cat tomanding déud to great escala
not invirteishon one jórac in politic public
and only yours friens levanteishon on pala
generanding búrac in árgentin economy
.💰.
Ey, you, gringueishon this is Árgentin
we dont jav Batman and Superman
but we are protecting for Álbert, Crístin & guach pulent of money Mártin Gúzman
.💰.
Not more meteishon hand into the bólsihc
In hour of cofi with milk & mántec with pan
the Álbert & budist zen Mínister económic
clavanding goal to ángul, Mártin Gúzman
.💰.

Ey, you, gringueishon this is Árgentin
we dont jav Batman and Superman
but we are protecting for Álbert, Crístin & guach pulent of money Mártin Gúzman


«Viejo choto, qué mierda sabrás vos de montaña»

(Centro de Esquí La Hoya ¿recurso público o privado?)

En el interior del galponcito, ahí donde las herramientas descansan para tomar fuerzas en la sombra fría de las chapas y las maderas, se calienta un poquito las manos del abuelo Roque al son de la danza de una lengua tímida de fuego que habla desde el fondo de una estufa de hierro improvisada con un viejo termotanque. Con la ñata contra el vidrio de su cocina, Panchito apura su taza de cascarilla y media torta frita recalentada, es que los golpes enojados con los clavos y el gruñido del serrucho hambriento que no deja de roer la madera, no cesa en el galponcito del abuelo Roque.
Son las 9 de la mañana en Esquel, suena en ese principado sin reino de la barriada, los mensajes al poblador, Panchito sostiene un viejo asiento de plástico, mientras su abuelo le da los últimos atados al alambre para fijar el lugar donde manejará el pequeño conductor. Antes de probar la super maquina, el nieto le pide a su abuelo que le cuente la historia de la montaña donde esquiaba cuando era joven. Roque, entre el humo del pucho armado que se le filtra entre los bigotes canosos, teñidos de tabaco de almacén, se le trepa a las pestañas, frunce un poco los párpados y mira por la ventana que da al cordón Esquel, pita fuerte el cigarro, contiene el humo en sus pulmones cual viejo expreso patagónico, y recuerda en voz alta:

«Eramos unos borregos culo inquieto, durante años todas las montañas que nos rodean eran nuestro patio, antes que llegara el alambrado angurriento, y un día en una de esas trepadas pa aquel lau, con un par de galensos amigos que habían podido ver unas fotos de unos lugares montañosos con nieve, la gente se calzaba unas tablas en las patas y bajaban la montaña chiflando de la velocidad. Con los galensos y otros atorrantes de otros barrios, que jugábamos al fútbol o compartíamos escuela, empezamos a subir esa montaña que se llama La Hoya hace ya mucho tiempo, y con mucho abrigo y unas tablas y precarios trineos armados, comenzamos buscar caminos de los guanacos y hacer senderos hasta los bordes del cordón y desde allí nos largábamos una, tal vez dos veces por días y los más fuerzudos lograban hacer tres bajadas.
Poco a poco aquel plato hondo en el cordón empezó a tener más vecinos del pueblo que subían, libremente, si, libremente y se divertían y empezaban a llevar cosas como palos, maderas, cables, fierros y poco a poco y con con mucho esfuerzo, se armaron algunos primeros y precarios medios de elevación; y ya las familias de Esquel subían en invierno a refugiarse en refugios improvisados a disfrutar de eso que se llamaba esquí, también culo patín con cámaras, bolsas, mientras la pendejeada reía, bajaba y subía incesantemente, mientras un cacho de carne al asador o una chocolatada pegaba su llamado a la hora del almuerzo y la merienda. En algunas de las cabezas más pujantes empezaron a soñar que ese sería, no sólo la montaña que los cobijó durante generaciones, sino también, un nuevo centro de deportes para el pueblo y, al mismo tiempo, un lugar para la llegada de turistas que no sólo conocerían nuestra zona, dormirían en nuestras residencias, comerían en nuestros restaurantes, comprarían en nuestros almacenes y kioskos, y el pueblo se desarrollaría con la montaña que es del pueblo y que tanto, pero tanto nos había dado y nos daría.
Si, Panchito querido, nosotros descubrimos y empezamos aquel sueño que hoy es La Hoya, con el anhelo que todo Esquel gozara de su tierra y su agua, libremente»

Terminaron la historia y salieron con el trineo nuevo a la calle, buscaron una cuadra inclinada con nieve y hielo, mientras otros pendejos del barrio se sumaban, alborotados, a la fila que crecía detrás de Don Roque, se acomodaron calculando la pendiente y los posibles futuros porrazos. Los vecinos y vecinas, algunos con mate en mano, salían a las veredas a ver al abuelo y a los chicos listos para convertirse en la felicidad y la libertad encarnada en la sonrisa de los pequeños y pequeñas, cuando de repente, doblando la esquina, unas trafics impecables, llenas de personas con equipos de abrigos importados, esquías fluos en el techo, seguidos por camionetas importadas y lenguas extrañas, como las miradas que los parabrisas separaban, pasan a toda velocidad, no sólo poniendo en peligro a los niños y a Don Roque, también pasan sin frenar por unos charcos de barro que salpican brutalmente a la comunidad del trineo en el barrio, siguen a toda prisa y el conductor de una de las camionetas llena de marcas y sponsors irreconocibles, algunos, abre el vidrio de su ventana y le grita:

“Viejo de mierda, salgan de la calle que llegamos tarde a La Hoya, vagos de mierda, vayan a laburar ustedes que no saben nada de esquiar, montañas y trabajo”

Algunos vecinos le retrucan con puteadas de todos los colores, Don Roque sostiene el llanto que se traduce en los ojos brillosos que reflejan el sol, que seguramente, como la montaña, lloran hoy con él. Abraza a Panchito y llama a los otros peques del barrio para que se acerquen, observa como la caravana de hojalata moderna se aleja por el camino que sube a La Hoya y piensa, con bronca, pero piensa en voz silenciosa que se hace rumor en el frío y savia sabiduría en la historia de esos niños y niñas del barrio:

“Algún día la Montaña volverá a ser nuestra, de ustedes, como ella misma lo quiere, también”

❄The Frésc us chúp one Ovar & one Egg❄

(Tecnica Patagónica niu eish para combatir el frío)

🌨Tres científicos patagónicos, Calaverita Mateos (Lic. en Rejillas para colgar en canillas que gotean), Diego Acosta (Dr. en métrica y longitud de los rollos de papel higiénico), bajo el miembro rector del Pai Umbanda Bufanda Queque Parodi, presentaron ante las autoridades provinciales y nacionales dos técnicas innovadoras para atravesar el duro invierno patagónico:
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1) ❄Luego del asado del domingo, guardate una de las brasas encendidas en el calzoncillo o bombacha y salí en cuero a caminar por la vereda del Ministerio de Economía con un cartel que rece «Sólo te pido que congeles las tarifas»
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2)❄Con un alargue de 5 km, conecta el tostador a un enchufe y colócatelo entre ambas nalgas, totalmente en bolas luego párate frente al edificio del Sindicato de Psicólogos Trotskistas de tu pueblo y canta «Manga de locólogos el frío es psicológico conchisumás»
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❄Frésc as chúp one Ovar & one Egg❄

“Marchan por el Choripán, el legado francés”

(Etimología del término populista, originario de Esquel)

Si bien la tradición conservadora de la Argentina, otrora afín a los golpes de estado, en la actualidad ha evolucionado al menos unos escalones en el entendimiento que a la democracia se la construye entre todos, incluso con aquello con lo cual no sentimos afinidad ni pertenencia, cada tanto suele ser traicionada por su inconsciente o bien darle rienda suelta a discursos cuyo esquemas discriminatorios, raciales y de clase son propios de una pieza fotográfica vintage digna de un museo de historia, pongamos el caso la desafortunada frase:

“Marchan por el Choripán”

Es responsabilidad de quienes han tenido la oportunidad de cultivarse en los claustros universitarios intentar compartir, acercar o en el mayor de los casos educar al ciudadano republicano que se precia de tal, pero que no pudo acceder al conocimiento adecuado, por ende y en pos de lograr la unión de los argentinos en su maravillosa diversidad es que considero necesario socializar el carácter civilizatorio, sublime y honroso del origen de la frase anteriormente mencionada.
Situados a principios del siglo XX, en los albores del nacimiento de nuestro pueblo, Esquel, llegó a este rincón de la Patagonia el científico y sociólogo francés, Marchand Boel Shoripuan, quien culminó su tesis doctoral en nuestra comuna consiguiendo el Nobel, por un lado el relación al logro científico y por el otro el galardón al máximo exponente en defensa de la paz.
Trasladamos sintéticamente el bosquejo del manuscrito que Marchand Boel Shoripuan con el cual describía su maravillosa invención:

“…Si imaginamos la sociedad, cualquiera de ellas, por caso nuestro querido Esquel, pensemos en un espacio geográfico determinado por donde un conjunto de individuos, familias, de distintos sectores ideológicos , etnias, edades y condiciones sociales. Este territorio lo vamos a delimitar en este envase natural o piel transparente que va a contener sus ingredientes, es decir, sus habitantes con sus diversidades, llámese carne, trozos de grasa, más los condimentos que vendrían a ser las circunstancias socio políticas de una época como así también las vicisitudes foráneas que influyen de un modo u otro a esta comunidad. Tenemos entonces a la sociedad en su conjunto expresada en esta especie de tubo de ensayo un poco más gordo que el conocido y utilizado por la ciencia.
Hasta acá mucho no nos dice, pero para ahondar en esta teoría, debemos colocar al elemento que hemos fabricado sobre un sostén que permita dejar llegar desde abajo el calor del fuego, entendido éste como el calor de la vida. Podremos notar que al calor de la vida, nuestro tubo de ensayo comenzará a hervir por dentro precipitando el cruce e interacción de los jugos gastronómicos, grasa, carne condimentos, generando un acontecimiento ulterior mucho más elevado socialmente que las partes o individualidades que la componen. Dicho en pocas palabras, si una sociedad comprende su complejidad, no descalificando ni discriminando al otro, sino todo lo contrario, entendiendo que el otro construye el yo y el nosotros, habremos desarrollado nuestra democrática calidad de ciudadanos que a veces nos sitúa en un extremo de ese menjunje, en otras al medio y en ocasiones hacia la otra extremidad, pero que la transformación de las inequidades se logran entre el trabajo y el esfuerzo de una sociedad que debe incluir en sus diferencias y no excluir en pos del prejuicio.
Para terminar y no aburrir al lector con mi insolvente tesis, traigamos a colación los recientes acontecimientos de la guerra entre el Norte y el Sur en los Estados Unidos, imagínense que un trozo de pan por encima de este objeto cuasi gastronómico que hemos creado simboliza el pensamiento ideológico del Norte de aquel País y a la inversa, el pedazo de pan que sostiene el tubo cárnico corresponden a los del Sur. Tenemos, entonces, la base y contención de un producto que nos permite obtener como punto de partida una tensión ideológica contrapuesta apretando a una sociedad diversa en constante conflicto de intereses, pero que si ponemos la lupa en que cada uno de esos componentes son vitales más allá de sus posiciones sectoriales, deberíamos bregar por el desarrollo de cada uno de ellos para lograr la óptima realización de un exquisito producto filosófico y gastronómico y por ende un objeto de referencia filosófica y política…”

Así fue que Marchand Boel Shoripuan expuso su teoría, fue premiado con el premio Nobel y distinguido por centenares de universidades y mandatarios de todos los países del planeta y el pueblo de Esquel, a su llegada honrosa, salió a las calles a festejar, coreando el nombre del científico a su manera:

“¡¡¡¡¡Marchan por el Choripán…Marchan por el Choripán,…Marchan por el Choripán…!!!”

Cocinando esa invención del francés en las calles, con mucho humo, música y vino para honrar la Paz, el Amor de y hacia todas las personas del pueblo con la convicción férrea que hay que trabajar por la inclusión y la igualdad de oportunidades sin distinción alguna.
Dicho esto, creemos que aquellos (muy pocos ya en el siglo XXI) que tergiversan la historia y las palabras y utilizan la frase “Marchan por el Choripán” para discriminar, estigmatizar y descalificar no sólo están faltando el respeto a Esquel y su historia, sino también al esfuerzo y al trabajador que, como Marchand Boel Shoripaun, dedicó su vida a honrar la dignidad del ser humano.
De este modo, resignado el francés Shoripuan, ante la insistencia de los esquelenses, esgrimió la lucha en favor de los desclazados y los trabajadores bajo el lema que los opresores descalifican como populistas, pero que Esquel y sus luchas reivindican como un faro de lucha, igualdad y libertad:

«Trabajadores de Esquel, Patagonia y el mundo, uníos en pos de la revolución, sean junto a nosotros los que Marchan por el Choripán»

(Marchand Boel Shoripuan)

– Fin –

* Escrito el 19 de junio de 2019