“Aventuras sobre rieles patagónicos”

(Ramal Comodoro Rivadavia Colonia Sarmiento – Chubut)

Qué honrada se siente mi biblioteca personal gracias al Maestro, Alejandro Aguado que me obsequió otro de sus maravillosos trabajos, “Aventuras sobre rieles patagónicos”
(Ramal Comodoro Rivadavia Colonia Sarmiento – Chubut).
Yo ya comencé a disfrutarlo…y vos, ¿qué esperás para conseguirlo en Macayo o a través del mismísimo Alejandro Aguado?

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Viejo tornillo herrumbrado”


Ya no da vueltas como las agujas del reloj, viejo tornillo herrumbrado. Sostiene las quejas de aquel rancho y los huesos de los parroquianos que lo habitan; y aunque la lluvia, el sol y el viento le siguen añejando sus esperanzas, sigue trabajando su destino épico, viejo tornillo herrumbrado.

Calaverita Mateos (Esquel)
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“La mesa redonda media cuadrada, pero triangular”

(1° Parte – Balada para un Loco)

Con ustedes la primera parte de una de las mesasde conversacharla en Balada para un Loco por Radio Nacional Esquel de mayo, con la presencia de Agustina Arzaguet, Patricia Cilio, Nené Guitart, Mecha Gullino, Mario Vocos y Carlos Fernandez.

Balada para un Loco son: Hector Armas, Javier G Castro, Enrique Navarro, Silvina Hermosa y Larebeldona San Martin.

Calaverita Mateos (Esquel)
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“The Fucking Lát of Group Pésc”

(Pesqueitors pióners from pátagonic)

Dis picchur is bástant viéj, bat iou see the famous prímer péscadors of the pátagonic aryentain, válients exploreitors in adentreitor on the hóstil cantri córdilleran for revolianding the cúchar and the mósc. The five guách púlents wos tu mach conoceitors as .“The Fucking Lát of Group Pésc”.

* Baimbouni, Santiago: Cónocid for ior fábric of gállet of tánz with chócolat llamanding “What enrieding the ort!”.
* Vila, Féderaik: Whith your prímer lát of pésc in ior jand, wos famous for usanding de cúchar of soup for pesqueitor one marañeitor on the Esquel árrosh.
* Árient, Black: Cónocid in the pátagonic for cáganding a trompeitors hast with the álevins.
* Matheus, Skully: The prímer man on the guorl in pesqueitor in pesqueitor one truch with the caña Legui.
* Lambetain, Mauri: The Photographer with capteitor dis pichur; famous for sacanding photographis on the naig with the flash gordon súperjirou.

All the ásocieshon of pésc from the pátagonic aryentain are prófuning agradeceitors to the “The Fucking Lát of Group Pésc” for ior ínestimabl contributeitor for the pésc witth Lát.

Calaverita Mateos (Esquel)
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“El faro de la misteriosa ciudad subterránea de Esquel”

(Leyenda patagónica)
– Dedicado a mi amigo Lito Rogelio Calfunao por reparar en estas pequeñas grandes señales de nuestro Pueblo –

Es moneda corriente para muchos de los habitantes de nuestra ciudad poner cara de giles al pasar por la esquina de avenida Ameghino y calle Libertad, o simplemente, distraer la atención de quienes caminan a nuestro lado o en el asiento de acompañante mientas manejamos con temas relacionados a las paradojas de la calle Libertad que pasa por la cárcel o el barrio del regimiento que oficia como country o barrio privado en el medio de nuestro pueblo. Pero en algún momento tenemos que tener la dignidad cívica y el valor ciudadano de afrontar los temas centrales, como por ejemplo la utilidad del supuesto semáforo guacho de Esquel, precisamente erguido en la esquina de la intersección de las mencionadas arterias citadas anteriormente.
Usted, perspicaz lector se preguntará sobre la utilización del término “supuesto” en relación al objeto con las características de semáforo, pues bien, es que no hay registro alguno en los estamentos estatales municipales ni provinciales sobre la creación ni mucho menos la necesidad o utilidad de un semáforo en esa zona, mucho menos un centro de control de tránsito inteligente al cual esté conectado y que responda al mismo con claras señales de ordenamiento vehicular.
Por suerte, Esquel cuenta con Historiadores de fuste que no han declinado su hambre de investigación y tras años de hurgar en nuestras tradiciones orales, como así también de pasar días y noches enteras con la oreja pegada al caño de hierro de este objeto con el afán de encontrar una señal que ligue al supuesto semáforo con su génesis. Sin descontar el tiempo transcurrido observando el parpadear, aparentemente azaroso de ese amarillo melancolía, que emana de la cavidad de esa metálica pupila.
Nos referimos al valiente Profesor de Historia, Silvio Cesar Musacchio, quien juntó sus memorias, entrevistas y trabajos de campo en el libro que se titula “Semáforo, las pelotas, boló…nos quieren hablar seres intraterrenos”. Cabe mencionar antes de continuar que este libro intentó ser comprado en sus derechos por Favio Zerpa quien sólo veía un negocio y no un interés cultural en sus páginas.
A modo de ejemplo transcribiremos algunos pasajes de “Semáforo, las pelotas, boló…nos quieren hablar seres intraterrenos”:

– Entrevista a la Doctora Estefania Lewis, vecina de discha esquina:
“…Paso todos los días, hace años por ese lugar, a veces más de tres o cuatro veces y siempre me pareció escuchar un chiflido que provenía de algunas casas de alrededor, pero me tomé el trabajo de bajarme y escuchar atentamente. Es un silbido que demanda nuestra atención, entre humano y de piche, proviene de las entrañas mismas de la tierra y surgen de la cabeza de ese semáforo, si se me permite la expresión…”

– Testimonio del Músico metalero, Rogelio Alonso:
“…Iba para la cancha de fútbol “Al Toque” y llevaba un sándwich de milanesa para comer al finalizar el partido, por la avenida, justo antes de doblar por Libertad, me agacho treinta segundos a atarme los cordones y dejo el morfi a mi lado en el suelo, cuando quiero levantarme el sándwich no estaba en su lugar, comencé a mirar hacia todos lados y la imagen me traumatiza hasta el día de hoy. El sándwich iba ingresando hacia el interior del semáforo como agarrado por pequeñas manitos parecidas a las nuestras, pero como si se tratara de gnomos de cuentos mapuches, y eso no es lo peor, sino que una vez fuera de la vista mi cena escuché claramente risas socarronas desde el subsuelo de la esquina y casi que podría asegurar unos cánticos que, entre caracajadas, arengaban la escasez de mayonesa entre los dos panes…”

– Testimonio del emblemático Periodista Hernan Ariel Mercère:
“…Mucho se habla en esta zona y bastante sabemos de la fama que rodea a la leyenda del Trauco, es así que aquella noche que regresaba caminando del baile de Palanka y vi esa billetera abultada con billetes verdes saliendo de su interior, dije para mis adentros, ni en pedo me agacho a levantarla…”

No vamos a detenernos en las decenas de voces de nuestros vecinos que siguen asegurando escuchar voces, ruidos de engranajes que se ponen en marcha durante la noche ni que decir de aquellos que aseguran haber visto seres espeluznantes cruzar la avenida, trepar el poste de hierro y sumergirse por el ojo amarillo hasta desaparecer, sabiendo que autoridades policiales descartaron categóricamente se tratara del Periodista deportivo Carlos Chavo Ortiz haciendo travesuras en sus ratos libres.
Asumirnos como una ciudad que se sube al tren del progreso turístico no nos debe obligar a exiliar de nuestra identidad cultural tallada, principalmente, por los pueblos originarios. Quizás las autoridades de obras públicas y tránsito de todos los gobiernos municipales que han pasado tengan un pacto secreto con estos habitantes que viven debajo de nuestra ciudad y hagan vista gorda a la existencia de este supuesto semáforo y ni que hablar de animarse siquiera a erradicarlo de dicha esquina. Pero eso si, quienes aun creemos en las energías de la naturaleza que se manifiestan de misteriosas maneras y tal vez abrevando en leyendas originarias que navegan la oralidad ancestral hasta estos días y sólo hay que tomarse el tiempo de oírlas, preferimos creer que en realidad ese poste con el parpadeo eterno y amarillo no es más que un faro, similar al de las costas marinas, conectado en sus raíces a una misteriosa ciudad subterránea en Esquel donde habitan seres mitológicos que han sido desplazados por el progreso y la escéptica ciencia hacia el olvido de las napas terrestres y en esos guiños amarillos debemos intentar buscar la clave, el secreto de unos códigos pertenecientes a una lengua aparentemente en extinción que quiere decirnos algo, quizás tan sabio que ni siquiera la educación occidental posea las herramientas para comprenderlo, pero que si permitimos descansar nuestro pensar y darle libertad, como la calle en cuestión nos insta, a nuestras creencias y romper estructuras preconcebidas, volveremos a comunicarnos con los seres que otrora habitaban el suelo patagónico en armonía con los pueblos que lo habitaban y, seguramente, rescataremos el sándwich de milanesa de Lito Rogelio Calfunao.

Calaverita Mateos (Esquel)
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