«CARTUCHERAS Y PERSONALIDAD» (breve ensayo desde una óptica patagónica, che boló)

principal cartuchera
Bien sabemos, quienes nos dedicamos al arte de escribir sobre los objetos, hechos y sentimientos que no desenbolsan remuneración tras un breve análisis sobre los mismos, que hay algunos de ellos que si bien atravesaron nuestra niñez o continúan siendo de actual utilidad, verdaderamente no reparamos en su incidencia vital y la relación con quienes coexisten habitualmente.
Luego de nocturnas charlas con la Cámara de Fabricantes de Tornillos sin Rosca, llegamos a la conclusión que los docentes, psicoanalistas ni los copilotos de TC 2000 han buceado en los intrínsecos laberintos que el mundo de las Cartucheras nos ofrece en el contexto del universo de propietarios con el que diariamente interaccionan.
Luego de varias rondas de café e investigación llegamos a la conclusión que el término Cartuchera proviene del viejo lenguaje anglosajón cruzado con los primeros dialectos de la región de Futaleufu:

«Car» = Auto
«Tu» = Segunda persona.
«Chera» = o cherá, proveniente de «serás», usado en Trevelin.

Auto (me pregunto) – Tu (usted) – Chera (Qué será)

De esta noble hipótesis, admitimos que los fabricantes de Cartucheras sabían que su mercado estaba ligado, inexorablemente, a las subjetividades de los individuos que la utilizaban.
De acuerdo a la Cartuchera que el sujeto llevaba a la escuela, el Docente atento podía inferir cuales eran las virtudes, defectos, anhelos y frustraciones de los alumnos.
Las había de tela, simples. Cartucheras estructurales con imanes que las hacían aferrarse al pupitre de hierro, incluso durante el receso escolar. Ostentosas Cartucheras de marcas rimbombantes y esas emotivas cocidas con retazos por la abuela.
Quien no recuerda las declaraciones de amor, de nuestras bandas favoritas, como así también algún que otro machete camuflado.
Bien, para no aburrirlos y sin animo de personificar esta tesis, recuerdo con alegría y melancolía, mi preferencia por las cartucheras de tela lisas, ya que en ellas podía dibujar, escribir el cosmos simbólico y juguetón que nacía durante las clases aburridas siendo, tal vez, la semilla de lo que en el futuro sería esta humilde Tesis sobre las Cartucheras y la personalidad.

Usted, recuerda su Cartuchera?

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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