“Carta de Serena Williams a Calaverita Mateos”

Wimbledon, 3 Octubre de 2017.

Querido pururú de mi alma:
Aquí, en el hotel de Winbledon, tirada en la cama extrañándote mientras te escribo estas líneas esperando la final para irme a la Patagonia a comerte a besos.
Ayer estuvimos tomando unos amargos con Roger Federer, el otro amargo, y mientras el cara de culo untaba una tostada con manteca y dulce de grosella, me preguntaba como te conocí. Entonces recordaba ese abril de 2009 en el Estadio de Tenis de Londres cuando yo estaba jugando la final de Winbledon y en el ultimo match point apareciste vos por vez primera en mi vida.
Estabas completamente desnudo, con una raqueta en cada mano, dos pelotitas de tenis colgando de un hilo de tus huevos revoliándolas mientras hacías una especia de ula ula y un micrófono inalámbrico conectado a los parlantes del estadio, cuando pronunciaste tus épicas palabras:

“Si el deporte es la cura del alma y de la mente
les venimos a exigir, nosotros los veganos
No mas pelotitas de cuero golpeadas y pintadas de verde
Aquí tienen mi raqueta, sujétenla fuerte por el mango”

Tu lucha incansable por los derechos de los animales me enamoró al instante, entonces recuerdo que cuando te iban a apresar los policías les metí unos pelotazos con mi raqueta que los distrajo a los botones y te dio tiempo para rajar por la parte de atrás. Yo también me tomé el palo y nos encontramos en la calle donde subimos a mi limousine y de ahí al hotel.
Noche de amor que pasamos inolvidable. Aun recuerdo cuando me quité la ropa, me acosté en la cama y me abrí de piernas para esperarte, tu poético espíritu se reflejó en tu perpleja mirada y en tu voz que, tímida, expresó:

“Si llegamos hasta acá no es por hambre
aunque viendo como esa entrepierna me dice hola
espera sin piedad esa cortadora de fiambres
que no arrugue justo ahora mi bondiola”

Y le dimos mazorca toda la noche en la cama, en la mesa, en la silla, en el balcón, en la heladera. Luego tuvimos que ponerle paños fríos al caracú sin hueso, se me había ido la mano de verdad, aunque esa no era mi intención. Juramos amor eterno aunque nuestras profesiones nos separaran durante nuestro futuro.
Cerca del mediodía, desperté y vos ya no estabas. Me habías dejado escrito en la bombacha una poesía que hasta el día de hoy la uso en todos mis partidos y no la lavé nunca. Mi entrenador bautizó esa bombachita como “La Sahumerio todapoderosa”. El poema en ella, aunque un poco borrosa dice lo siguiente:

“Me voy en pos de otras luchas, que son bocha
Sin olvidar tu piel, tus ojos, es tuyo mi corazón,
Pero aflojale a los fierros con tus bravías piernas
Sino vas a cortar en dos este humilde morcillón”

Dejo aquí la carta, te mando un chupón que te bañe de saliva el rostro entero y un te quiero, te amo cuchi cuchi leguizamón!!!

Con cariño…Selena Williams, tu eterna Morocha jetona.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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