“Carta de Megan Fox a Calaverita Mateos”

MEXICO CITY, MEXICO – SEPTEMBER 07: Actress Megan Fox attends the Liverpool Fashion Fest Autumn/Winter at Fronton Mexico on September 7, 2017 in Mexico City, Mexico. (Photo by Victor Chavez/Getty Images)


Boston, 3 de abril de 2018

Hola, mi adorado Patagonic Skully:

Estoy en Boston, en la casa de mi madre cocinando un locro con lo que me mandaste en la encomienda (carne e’potro, caracù de guanaco, chorizo y panceta de guarèn), ya que a las dos nos encanta y además mi vieja se pasa la dieta por el orto.
Justamente, mi mamá me preguntaba como te conocí, como me enamoré de vos. Le dije que en una invitación a conocer una de las estancias tan polémicas de Benneton en la Patagonia, una que está a pocos kilómetros de Esquel, antes de entrar al campo te vimos al costado de la tranquera arriba del alambrado con los pantalones bajos, culito blanco al sol y las pelotas atadas con alambre de púa.
Vi tu cara de sufrimiento, pero tu altruismo, tus deseos de justicia social, tus ganas de protestar contra el poder de los terratenientes extranjeros a través de atarte los huevos al alambrado para manifestarte ante nuestro paso bastó para enamorarme. Me baje del auto, le metí un escupitajo a Benneton y corrí a hacia vos que me mirabas con una cara, medio entre dolor, sorpresa y vergüenza, te abracé y levantando una mano les grité a los de la camioneta:

“Fuera Benetton, yo apoyo esta causa!”

A lo que vos me dijiste con una voz finita y chillona:

“Si apoyas esta causa, por favor defendeme ésta. Ésta causa.
Ayudame a desenredarme las pelotas de este alambre de púa, ya que estoy así hace cinco horas. No estoy protestando, me vine a meter de prepo al campo de este Tano del orto para pescar y cuando quise hacerme el cheronca para saltarlo, me resbalé con un chinchimoye y me llevé puesto el alambrado a puro huevo”.

Así fue que durante hora y media logramos zafarte de la embarazosa situación, fuimos a tu casa, te recostaste y te puse paños de agua frío en las bolas toda la noche mientras mirábamos la Bendita TV y escuchábamos a Dolina a la noche.
Me quedé dormida a tu lado y al despertarme al otro día, vos estabas de espalda, desnudo, con las pelotas coloradas como huevo de ciclista y haciéndome el desayuno. A mi lado, en la almohada, había un trozo de papel de Diario La Portada con el titulo textual:

“El sentro de esquí La Olla lla es una dezicion”.

Y en el espacio en blanco un breve poema tuyo que me cautivó por los siglos de los siglos:

“Ojos verdes grandes cual bosque de lenga
morocha de cabello sedoso y labios gruesos
esto entre las manos es para vos, mi dueña
un sabroso canelón de carne sin hueso”.

Y nuestras vidas quedaron unidas para siempre. No sabes lo que te extraño, lo que extraño Esquel.
Esas tardes de toscazos en la canchita atrás de la Politécnica o esas meriendas de mate con pan casero y dulce de mosqueta en la casa de Federico Mansilla o los sanguchitos de mortadela y paleta de capòn que nos preparaba Juan Revestido antes de ir a jugar a las bochas.
Bueno, mi culito peludo, tengo que dejar de escribir ya que mi madre se clavó ya dos platos de locro al hilo, está con una churretera fulera y no hay Poet de lavanda que se la aguante.
Te extraño mucho y en julio estoy por allá así vamos a hacer culipatin al arenal cuando esté nevado.

Te quiere eternamente, tu Morocha de labios gruesos…

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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