“Besos en la espalda”


Sólo un beso en tu espalda, fragancia de una noche de colchones maltratados y un “no me digas chau si es que no volverás”, me duelen como uña encarnada en el bobo.
Que fuleros son los guaches que la ironía nos tira al cogote de los recuerdos. Vienen con la frente arriba y los colmillos con hambre de gol.
Una habitación de un departamento sin ton ni son, en aquel barrio con zombies de películas viejas barriendo soledades en las veredas salpicadas de vinos y tiempos perdidos.
Vos, con un container de corazones rotos, colgados como collar de perla en tu vanidad sin fronteras. Yo, haciendo equilibrio entre el whisky de los solos y el ron de los no quiero compromiso.
Pero esa boca que vendía esperanzas en cuotas, junto a la mirada de tus pezones que reclamaban mimos eternos, reescribieron los renglones de mis egos de llanero solitario en bicicleta aurorita.
Y no quería irme, pero los cobardes tropezamos siete vidas con la misma bombacha, y me fui como cualquier otra noche.

Sólo un beso en tu espalda,

fragancia de una noche de colchones maltratados y un “no me digas chau si es que no volverás”, me duelen como uña encarnada en el bobo.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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